Preguntas que la gente hace

Por: Dr. Donald T. Moore

 

 

            Las dos palabras "rhema" o "rëma" y "logos" en el griego ¿quieren decir lo mismo o existe diferencias?

 

            Ambos términos quieren decir "palabra" y con frecuencia se traducen como tal. Aunque ese es el significado común en el Nuevo Testamento para "logos," el apóstol Juan también le da un sentido especial. "Logos," una de las palabras más comunes en el Nuevo Testamento,[1] tiene una riqueza de significados[2] y W. E. Vine afirma que ese vocablo señala la expresión de pensamiento más bien que únicamente el nombre de un objeto.[3]

 

            A veces "la palabra" (logos) es casi sinónimo con el mensaje cristiano. En Marcos Jesús "hablaba la palabra" (2:2) y en la explicación de la parábola del sembrador se "siembra la palabra" (4:14). Pablo y sus compañeros predicaban "la palabra" (Hch 14:25). Aunque con más frecuencia se dice que logos es "la palabra de Dios" (Lu 5:1; 11:28; Jn 10:35; Hch 4:31; 6:7; 13:44; 1 Co 14:36; He 13:7), a veces es "la palabra del Señor (1 Te 4:15; 2 Te 3:1) y una vez "la palabra de Cristo" (Co 3:16). En la gramática griega el genitivo puede ser subjetivo u objetivo. Cuando es subjetivo, quiere decir que Dios dio la palabra, que era la palabra que el Señor dio o que era la palabra que Cristo dio. Pero cuando es objetivo, significa la palabra hablada acerca de Dios o el Señor o Cristo. Ahora, es muy probable que ambas frases se combinan en los dos significados. O sea, el mensaje cristiano -- el logos, la palabra -- es algo que vino de Dios, no un descubrimiento del hombre, sino un regalo de Dios. También es algo que habla acerca de Dios y que el hombre no puede descubrir por sí sólo. Además, el hecho de que el logos fue hablado significa que no es algo aprendido de los libros, sino algo comunicado de persona a persona. Así que el mensaje cristiano es trasmitido con más frecuencia por una persona viva que por la página impresa.[4]

 

            ¿Cuáles son las funciones del logos? La palabra juzga (Jn 12:48), purifica (Jn 15:3; 1 Ti 4:5), estimula la fe (Hch 4:4), y es el agente del nuevo nacimiento (1 Pe 1:23).[5] Limpia a los discípulos de sus impurezas (Jn 15:3), los santifica (Jn 17:17) y produce crecimiento espiritual en ellos (1 Pe 2:2) y es el Espíritu de Dios quien hace real la palabra.

 

            ¿Qué debe uno hacer con la palabra ("logos") de Dios? Debe escucharla (Mt 13:20; Hch 13:7 44), recibirla (Lu 8:13; Stgo 1:21; Hch 8:14; 11:1; 17:11), retenerla (Lu 8:13), guardarla (Jn 8:51; 14:23; 1 Jn 2:5; Apo 3:8) y permanecer en ella (Jn 8:31). Además, debe testificar acerca de ella (Hch 8:25; Apo 1:2), ministrarla (Hch 6:4), proclamarla (2 Ti 4:2), anunciarla (Hch 15:36; 17:13), hablarla con toda valentía (Hch 4:29; Fil 1:14), enseñarla (Hch 18:11) y ser hacedor de ella (Stgo 1:22), pero la consecuencia de hacer estas cosas puede ser la persecución y el sufrimiento (Apo 1:9; 1 Tes 1:6).[6]

 

            Aunque nuestra relación con el logos conlleva estos deberes cristianos, también pueden ser desvirtuados. La palabra puede ser rechazada (1 Pe 2:8), ahogada o quitada (Mt 13:22 y Mc 4:15), adulterada (2 Co 4:2; 4:2), invalidada (Mc 7:13) y es posible traficar con ella (2 Co 2:17).[7]

 

            Se ve la riqueza y variedad del uso neotestamentario de logos, porque se usa con siete diferentes genitivos que expresan lo que constituye el mensaje. El mensaje cristiano o el logos trata de las buenas nuevas del evangelio ( Hch 15:7), la palabra de verdad (Jn 17:17; Ef 1:13; Stgo 1:18), la palabra de vida (Fil 2:16), la palabra de justicia (He 5:13), la palabra de reconciliación (2 Co 5:19), la palabra de salvación (Hch 13:26) y la palabra de la cruz (1 Co 1:18).[8] "La predicación de esta palabra es un asunto urgente (2 Ti 4:2), que no ha de ser obviada por amenazas o la prisión (Hch 4:13-31; 2 Ti 2:9); la gente no puede oír sin un predicador (Ro 10:14)."[9]

 

            Además de estos usos neotestamentarios ya mencionados, también existe un uso técnico de la palabra logos. Aparece repetidamente en el prólogo del evangelio de Juan (1:1-18) donde culmina diciendo, el logos "se hizo carne y habitó entre nosotros." ¿Qué quiere decir esto?[10] Primero, antes de contestar recordemos que en el griego logos tiene dos significados, palabra y razonamiento y que las dos ideas siempre están presentes. Cabe aclarar que en estos versos las ediciones Reina Valera traducen logos como "Verbo," tal vez por el dinamismo obvio en el prólogo o por la influencia de la Vulgata, pero en una nota al calce de la Reina Valera Actualizada aclara que ese vocablo quiere decir "Palabra" y Dios Habla Hoy (La Versión Popular) lo traduce correctamente como "Palabra."

 

            En el trasfondo del pensamiento antiguotestamentario una palabra significaba más que un sonido que expresaba una idea. La palabra de Dios realmente hacía las cosas, o sea, era la causa efectiva de ellas. En el primer relato de la creación (Gn 1 al 2:4a) las palabras crearon. Dios dijo, "'Sea la luz' y fue la luz" (Gn 1:3). La palabra del Señor hizo los cielos, "Porque él dijo, y fue hecho" (Sal 33:6, 9). "Envió su palabra y los sanó" (Sal 107:20). La palabra de Dios logrará todo lo que le complace a El (Is 55:11). Así que en este pensamiento hebreo la palabra de Dios no sólo dijo algo, sino hizo las cosas.[11] Posteriormente en sus traducciones al arameo los pensadores judíos decidieron no atribuir sentimientos, pensamientos, acciones o reacciones a Dios. Por eso sustituyeron la palabra ("memra") para el nombre de Dios.[12] Como resultado, siempre era la palabra la que hacía las cosas en vez de simplemente decirlas.[13]

 

            También en el pensamiento judío la palabra estaba asociada con el razonamiento parecido al concepto de la sabiduría ("sofia") que está reflejada especialmente en el libro de Proverbios. Por la sabiduría Dios fundó la tierra (Pvb 3:13-20) y ella es de la eternidad, antes del comienzo de la tierra: estaba con Dios en el día de la creación (Pvb 8:1-9). Los libros intertestamentarios desarrollaron estas ideas aun más. En Eclesiástico 1:1-10 se describe la sabiduría como una creación antes de todas las cosas, pero a la vez ella está interrelacionada con la misma creación. En la Sabiduría de Salomón, la Sabiduría obra todas las cosas (8:5). Dios hizo todas las cosas mediante su Palabra y al hombre mediante su Sabiduría (9:1-2). Así que "la sabiduría fue el instrumento de Dios en la creación y está entretejido en todo el mundo."[14]

 

            Concluímos pues que existían dos conceptos que formaban el trasfondo de la idea acerca de Jesús en su preexistencia como la Palabra o Verbo, el logos de Dios. "Primero, la Palabra de Dios no sólo habla sino obra con poder. Segundo, es imposible separar las ideas de Palabra y Sabiduría. Y fue la Sabiduría de Dios que creó al mundo."[15]

 

            Hacia el final del primer siglo el apóstol Juan unió esas ideas hebreas con las griegas. En el trasfondo filosófico griego Heráclito (ca. 540-480 a.C.) de Efeso quiso unir el devenir con la estabilidad del mundo. Por eso afirmó que "todas las cosas suceden según el logos" o sea "en el mundo hay una razón y una mente que obra." Esa mente es la de Dios, el logos de Dios, y debido a ese logos el mundo es un cosmos ordenado en vez de un caos desordenado.[16]

 

            Esta idea de una mente, una razón, un logos que regía el mundo influyó a otros filósofos como Platón (ca. 428-348 a.C.) y los estoicos. Para los estoicos el logos incorporaba un sentido en el universo y en el hombre y ese logos era nada menos que la mente de Dios.[17] Este concepto alcanzó su cumbre en Filón (ca. 13 a.C.-45 d.C.), un filósofo judío de Alejandría, con su síntesis de estas dos ideas culturales. Para él el logos de Dios fue inscrito y grabado dentro de la esencia de todas las cosas de modo que era el puente entre el hombre y Dios.

            ¿Qué estaba diciendo Juan cuando escribió, "El logos se hizo hombre"? Aunque estaba usando una palabra técnica entendible para el hebreo y el griego, agregó un sentido personal al concepto de logos y así inició una nueva cristología que, según el teólogo William Barclay, afirmaba dos cosas acerca de Jesús: primero, El "es el poder creador de Dios que ha venido a los hombres. No sólo habla la palabra de conocimiento; [sino] él es la palabra de poder. No vino tanto para decir las cosas como para hacerlas." Segundo, "Jesús es la mente encarnada de Dios. Podríamos traducir las palabras de Juan: 'La mente de Dios se hizo un hombre.' Una palabra es siempre 'la expresión de un pensamiento' y Jesús es la expresión perfecta del pensamiento de Dios para los hombres."[18]

 

            W. E. Vine, otro teólogo y autoridad del idioma griego, ve el Logos como "la Palabra Personal," un título del Hijo de Dios, que en Juan 1:1-18 declara Su Personalidad distinta e infinita, Su relación en la Deidad, Su Deidad, Su poder creativo, Su encarnación como un "acto voluntario, la realidad y totalidad de Su naturaleza humana y Su gloria como el unigénito del Padre; la gloria Shekinah manifestándose abiertamente; la manifestación de todo el ser de Dios (Imagen)."[19]

 

            Además del prólogo de Juan, los versículos de 1 Juan 1:1-4 "contienen una referencia a "la Palabra de vida." Se le ha interpretado en dos maneras: como referencia simplemente al mensaje del evangelio y al mismo Cristo como la Palabra personal. Puesto que hay mucha afinidad entre el evangelio de Juan y sus cartas, a la luz de los verbos "ver" y "tocar" parece lógico concluir que el escritor tenía en mente ambos significados.[20]

 

            En Apocalipsis 19:11-16 se cuenta una visión apocalíptica del apóstol Juan donde ve un hombre montado sobre un caballo blanco. Como líder que juzga y hace guerra va delante de los ejércitos celestiales para herir a las naciones. Se llama Fiel y Verdadero y su nombre es "EL VERBO (LOGOS) DE DIOS." Así está descrito el Cristo glorificado ejecutando juicio. Se le identifica por ciertas características especiales. Luego "La descripción vívida combina el cuadro antiguotestamentario de Dios como guerrero y vendimiador (compara Is 63:1-6; Joel 3:9-13) con el concepto veterotestamentario del Mesías davídico, aplastando a las naciones en el juicio (Sal 2:9; Is 11:4)." Así que esta descripción de "Cristo como la Palabra de Dios que llega en juicio escatológico al final de todas las cosas complementa apropiadamente el cuadro del evangelio de El como la Palabra creativa que ha existido desde los comienzos."[21]

 

            Una vez que entendemos el concepto de logos, podemos pasar al significado de rhema que también puede ser traducida como palabra. ¿Cuál es el significado general de rhema? Según Arndt y Gingrich, tiene dos significados: el primero y el más extensivo quiere decir "lo que dice, palabra, dicho, expresión." En general la forma singular une todas las enseñanzas divinas como una unidad, como un todo, significando algo como el evangelio o una confesión. El segundo significado, conforme a la costumbre hebrea, quiere decir "cosa, objeto, materia, evento."[22]

 

            Según Vine rhema "señala lo que se habla, lo que se expresa cuando se habla o se escribe." En la forma singular quiere decir palabra, pero en el plural es lo que se habla o un discurso. Dos veces se refiere al evangelio (Ro 10:8, 17) y "la palabra de Cristo," o sea la palabra que Cristo predica (Ro 10:18); dos veces se refiere a aseveración, mandato, o instrucción (1 Pe 1:25).[23]

            ¿Qué debemos hacer con rhema, la palabra de Dios? Debemos recordarla (2 Pe 3:2; Jud 17; 2 Pe 3:2) o acordarnos de ella (Mt 26:75; Mc 14:72; 24:8; Hch 22:16). Además, es nuestro deber escucharla (Jn 81:47) u oírla, o sea prestar atención a ella, especialmente cuando se trata de una palabra de Jesús (Hch 2:14), de Cristo (Ro 10:17) o de Pedro (10:44). Se debe creer las palabras de Jesús (Jn 5:47) o sea, recibirlas (Jn 17:8). También es necesario guardar la palabra (Lu 2:19, 51) y obedecerla (Lu 5:5) y eso puede significar hablarla (Hch 5:20) o ser testigos de ella (Hch 5:32; Hch 13:42).

 

            Aunque nuestra relación con rhema conlleva deberes cristianos, pueden ser desvirtuados, especialmente cuando no la escuchamos (Jn 9:45) o no recibimos las palabras de Jesús (Jn 12:48) o no creemos Sus palabras (Jn 14:10). Asimismo, cuando los padres no entendieron las palabras de Jesús (Lu 2:50), o cuando los discípulos (9:45) o los doce apóstoles (18:34) temían preguntar acerca de lo que no estaba claro en sus mentes (Lu 9:45). Por supuesto pueden ser también desvirtuadas cuando los incrédulos emiten palabras blasfemas (Hch 6:11-13) o atribuyen las palabras de Jesús a un endemoniado (Jn 10:21) o las palabras humanas a Dios.

 

            Se ve una indicación de su función protectora cuando describe la rhema de Dios como "el casco de la salvación y la espada del Espíritu" (Ef 6:17). Conlleva tanto una función defensiva como de ataque u ofensiva.

 

            Se ve una variedad en el uso de rhema, porque en el Nuevo Testamento se indica en qué consiste el mensaje mediante el uso de varios genitivos. Arndt y Gingrich destacan su uso del genitivo objetivo en Romanos 10:8b como "palabras de fe" y varios usos del genitivo subjetivo en estos pasajes: palabra del Señor (1 Pe 1:25), palabra (Ef 6:17; He 6:5) y palabras de Dios (Jn 3:34; 6:68; 8:20, 47; Ro 10:17; Ef 6:17; He 6:5 [buena palabra]; 11:3); del Hijo palabra de su poder (He 1:3); palabra (creativa) de Dios (He 11:3).[24]

 

            Rhema se refiere a las palabras del Señor (1 Pe 1:25; Lu 3:2), de Jesús (Mt 26:75; Jn 5:47, 63; 8:20; 12:47-48; 14:10; Hch 2:14; 11:16) y las palabras habladas por Jesús del Padre (Jn 17:8). Asimismo se refiere a las palabras habladas por los apóstoles (Jud 17), por los santos profetas (2 Pe 3:2), por María Magdalena, Juana, la madre de Santiago (Jacobo) y otras (Lu 24:10) y, finalmente, a la última palabra hablada por Pablo (Hch 28:25). Las palabras habladas por Jesús son espíritu y vida (Jn 6:63) y vida eterna (Jn 6:68). Son palabras de salvación (Hch 11:14), de verdad y cordura (templanza) (Hch 26:25) y es el evangelio que permanece para siempre (1 Pe 1:25). Asimismo, son palabras que salen a los confines del mundo (Ro 10:18) y todas las palabras de vida que se mandan hablar "al pueblo" (Hch 5:20).

 

            ¿Existe un uso técnico de rhema? ¿Se refiere sólo a una revelación privada o se revelan verdades en público también? En cuanto a una revelación privada, una que se da exclusivamente a una persona, es importante señalar que en el sentido de "la fórmula antiguotestamentaria de que la Palabra del Señor vino a un hombre específicamente llamado por Dios ... se encuentra también limitado a unas pocas referencias neotestamentarias." La rhema vino a Simeón con la promesa mesiánica (Lu 2:29) y equivale a la expresión más completa en Lucas 2:26. Además, de Juan el Bautista se dice que "la palabra (rhema) de Dios vino a él" (Lu 3:2). Esta es la manera en que Lucas coloca a ambos hombres en una clasificación de profetas antiguotestamentarios anteriores al uso de rhema en la era cristiana.[25]

 

            Además, durante la edad apostólica las frases "logos de Dios" o "logos del Señor" o "rhema del Señor" son frecuentes en el Nuevo Testamento, pero nunca se usa en el período preapostólico de direcciones especiales divinas, excepto en los casos de Simeón y Juan el Bautista. Esto no quiere decir que otros no recibieron instrucciones de Dios, sino fueron descritas de otra manera (Gá 2:2, Hch 16:6, 27:23, 18:9 y otros).[26] Según Kittel, esto se debe a que "después de la venida de Jesús la Palabra de Dios o la Palabra del Señor," logos tiene un sentido nuevo y absolutamente exclusivo para la iglesia primitiva. "Se ha convertido en el término indisputable para la Palabra de Dios que Dios ha hablado, y habla, en lo que ha sucedido en Jesús y en el mensaje tocante a ella. De ahora y en adelante, el término no puede ser usado de cualquier evento revelador, sin importar cuán auténtico y estimable es en el sentido religioso." Así que para los cristianos primitivos "la revelación que se ha llevado a cabo en Jesucristo es definitiva y única, y una nueva edad ha sido inaugurada mediante ella."[27]

 

            Aun en los relatos acerca de la vida de Jesús, el Agente supremo de la revelación, nunca se afirma que la Palabra o las palabras de Dios le fueron dadas a El como le fueron dadas a los profetas. Aun en los dos momentos cumbres de Su bautismo y Su transfiguración no se expresa de esa manera. Pues no se trata de revelaciones a un profeta como los del Antiguo Testamento sino conllevan propósitos muy diferentes. Se trata de "una importación, confirmación o decisión concedida a los oyentes especialmente para que la incertidumbre pueda ser eliminada en caso de duda." En esos dos eventos las palabras se dirigen a los discípulos con el propósito de dar "una acreditación al Hijo" en vez de "darle a El una comisión."[28]

 

            Pero además de los casos de Simeón y Juan el Bautista, hay casos adicionales de revelaciones en privado como las palabras que Jesús comunica a Pedro (Mc 14:72; 26:75) y otras del ángel a María (Lu 1:38). También posiblemente Pablo escuchó palabras inefables en privado (2 Co 12:4) y Cornelio recibió palabras de revelación de un ángel, aunque la Escritura no hace del todo claro si estuviera solo o acompañado; tampoco dice explícitamente dónde estaba él (Hch 10:22).

 

            Pero aún más significativamente rhema se refiere varias veces a revelaciones en público. De hecho en por lo menos siete ocasiones o casi el doble de veces se mencionan palabras reveladas o a ser reveladas entre la gente, el pueblo y a toda una región. En Lucas se dicen las palabras a la gente (Lu 7:1) y delante de la gente (Lu 20:26). En dos ocasiones en Juan se usa: primero, habla palabras en el templo (Jn 8:20) y en otra ocasión "alzó la voz" evidentemente para que otros pudieran oírlas (Jn 12:44). Comoquiera se trata de palabras habladas o reveladas en público. En el libro de los Hechos se manda a varios apóstoles encarcelados a hablar "todas las palabras de esta vida" al pueblo (Hch 5:20). En un discurso Pablo señala que después de Juan el Bautista "el mensaje ha sido divulgado por toda Judea, comenzando desde Galilea" (Hch 10:37).

 

            En conclusión conviene señalar que "puesto que la obra de Jesús consistía en gran medida de la proclamación del mensaje, o sea, de la palabra hablada, es natural que habría muchísimas referencias a sus dichos y palabras [logos y rhema]. En este respecto no parece existir distinción alguna [entre logos y rhema]."[29] Además, se ve esta identidad en significado en parte en 1 Pedro 1:23 y 25 donde el logos del 23 es rhema en el 25. De la misma manera en la Septuaginta, la primera traducción del Antiguo Testamento al griego, no existe diferencia esencial entre las dos palabras, en su uso normal son sinónimos. Pero Vine señala el significado de rhema, a diferencia a logos, se ejemplifica en el mandato de tomar "la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios" (Ef 6:17) donde "la referencia no es a toda la Biblia como tal, sino a una escritura en particular que el Espíritu nos hace recordar para usarla en un momento de necesidad, siendo un prerequisito haberla almacenado en la mente." Además, él señala que una diferencia esencial de logos es que son "palabras razonadas" mientras rhema señala solamente lo que se expresa.[30] No obstante, la diferencia esencial en las dos palabras es la exclusividad de Jesús como el logos, tal como aparece en los escritos de Juan. Nunca apóstol alguno se refirió al Dios encarnado como rhema.

 

            Finalmente, y para hacer un contraste entre la eterna y sublime verdad que hemos anunciado con relación a los términos bíblicos "logos" y "rhema" ("rëma"), debemos poner en alerta todos los que lean este documento sobre la funesta, diabólica y antibíblica enseñanza que proclama el mal llamado "MINISTERIO INTERNACIONAL CRECIENDO EN GRACIA." Cuando este aberrante "Ministerio" habla o escribe con relación a "La Palabra (El Verbo) [logos]" es marcadamente diferente y aun contradictorio al mensaje bíblico sobre el Logos, la Palabra o el Verbo de Dios. La funesta y diabólica enseñanza de este susodicho "Ministerio" es tan contumaz y atrevido que publica un escrito donde se proclama a su líder principal José Luis de Jesús Miranda como Dios, y citamos el documento en su último de cuatro párrafos: "Las PALABRAS que Dios (JOSE LUIS DE JESUS) habla son espíritu y son vida. Todo aquél que recibe sus palabras VIVE como un DIOS. !!ABBA PADRE!! Gracias a las palabras inefables de nuestro Dios y Apóstol José Luis De Jesús, sabemos que él es Jesucristo Hombre en su segunda aparición."[31] Categóricamente proclamamos que, desde el punto de vista de la revelación dada a la iglesia primitiva y nos ha sido revelada a nosotros también por la gracia del Espíritu Santo conforme a la Palabra de Dios, lo que anuncia José Luis de Jesús Miranda es una blasfemia, es anatema, maldito. Con el ardor de nuestra alma y en el celo y combate por la sana doctrina declaramos que, José Luis de Jesús Miranda, es un impostor, un falso maestro, un falso profeta y un falso cristo -- un perfecto candidato al infierno, al menos que haya en él un verdadero arrepentimiento de su odiosa blasfemia. Ya el Señor Jesucristo le había advertido a la iglesia primitiva y, por ende, a nosotros también, que vendrían muchos falsos apóstoles y falsos cristos (Mt 24:24-26). El apóstol Pablo llamó a estos impostores "obreros fraudulentos y disfrazados" (2 Co 11:13-15).



     [1]"Logos" aparece 277 veces y "rema" ("rhema") 58 veces según La Ultima Concordancia Greco-Española del Nuevo Testamento Compilada por Hugo M. Petter; edición revisada. (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 1976), 641.

     [2]William Barclay, New Testament Words (Philadelphia: Westminster Press, 1974), 178-188.

     [3]W. E. Vine, A Comprehensive Dictionary of the Original Greek Words with their Precise Meanings for English Readers (McLean, Va.: MacDonald Publishing Co., s.f.), 1252.

     [4]Barclay, 179.

     [5]Barclay, 179-180. En su uso especial como la Palabra (el Verbo) es también agente de la creación (Jn 1:3).

     [6]Barclay, 180-182.

     [7]Barclay, 183.

     [8]Barclay, 183-185.

     [9]R. B. Edwards, "Word," The International Standard Bible Encyclopedia, ed. Geoffrey W. Bromiley et al, Vol. IV (Grand Rapids: Eerdmans Publishing Co., 1988), 1105.

     [10]Ver "El Cristo de la fe cristiana," Doctrinas Sanas y Sectas Malsanas I:293-300.

     [11]Barclay, 185.

     [12]Unos ejemplos de esto aparecen en Ex 19:17, Dt 9:3 y Is 48:13.

     [13]Barclay, 185-6.

     [14]Barclay, 186.

     [15]Barclay, 186.

     [16]Barclay, 187.

     [17]Barclay, 188.

     [18]Barclay, 188.

     [19]Vine, 1253.

     [20]Edwards, "Word," 1106.

     [21]Edward, "Word," 1106.

     [22]Wiliam F. Arndt y F. Wilbur Gingrich, A Greek-English Lexicon of the New Testament (Gran Rapids: Zondervan Publishing House, 1957), 742-743.

     [23]Vine, 1253.

     [24]Kittel, 109 - He 1:3 "habla de la Palabra creativa de Cristo. Gerhard Kittel (ed), Theological Dictionary of the New Testament vol. 4, (Grand Rapids: Eerdmans Publishing Co., 1973), 69-143. (Ver 110f)

     [25]Barclay, 113.

     [26]Kittel, 113.

     [27]Kittel, 113.

     [28]Barclay, 114.

     [29]Kittel, 105. Kittel destaca que "para la edad apostólica no hay ninguna Palabra de Jesús separada de la realidad cristológica como un todo" o sea su vida histórica y obra. Continúa diciendo Kittel: "Esto demuestra cómo improbable es la teoría de una fuente distinta de logia o discursos, o por lo menos cuán inciertas son todas las conclusiones sacadas de la evidencia existente o supuesta de tal fuente. Las palabras de Jesús nunca son más que una parte del todo. Esto significa, primero, que se ven juntas con Sus [obras]; segundo, que, igual que el total de la vida terrenal y obra de Jesús, se ven y se consideran a la luz de la crucifixión y la resurrección; y, tercero, que una vez más igual que el total de Su obra hecha se relacionan con la contemporaneidad de la obra del Señor ascendido y celestial y Su [espíritu]" (Kittel, 108-109).

     [30]Vine, 1253.

     [31]El Vocero, (20 sept 2005), 20.