Preguntas que la gente hace
Por: Dr. Donald T. Moore
Las
dos palabras "rhema" o "rëma" y
"logos" en el griego ¿quieren decir lo mismo o existe
diferencias?
Ambos
términos quieren decir "palabra" y con frecuencia se traducen como
tal. Aunque ese es el significado común en el Nuevo Testamento para
"logos," el apóstol Juan también le da un sentido especial. "Logos,"
una de las palabras más comunes en el Nuevo Testamento,[1] tiene una riqueza de significados[2] y W. E. Vine afirma que ese vocablo señala la
expresión de pensamiento más bien que únicamente el nombre de un objeto.[3]
A
veces "la palabra" (logos) es casi sinónimo con el mensaje
cristiano. En Marcos Jesús "hablaba la palabra" (2:2) y en la
explicación de la parábola del sembrador se "siembra la palabra"
(4:14). Pablo y sus compañeros predicaban "la palabra" (Hch 14:25).
Aunque con más frecuencia se dice que logos es "la palabra
de Dios" (Lu 5:1; 11:28; Jn 10:35; Hch 4:31; 6:7; 13:44; 1 Co 14:36; He
13:7), a veces es "la palabra del Señor (1 Te 4:15; 2 Te 3:1) y una vez
"la palabra de Cristo" (Co 3:16). En la gramática griega el genitivo
puede ser subjetivo u objetivo. Cuando es
subjetivo, quiere decir que Dios dio la palabra, que era la palabra que el
Señor dio o que era la palabra que Cristo dio. Pero cuando es objetivo,
significa la palabra hablada acerca de Dios o el Señor o Cristo. Ahora, es muy
probable que ambas frases se combinan en los dos significados. O sea, el
mensaje cristiano -- el logos, la palabra -- es
algo que vino de Dios, no un descubrimiento del hombre, sino un regalo de Dios.
También es algo que habla acerca de Dios y que el hombre no puede descubrir por
sí sólo. Además, el hecho de que el logos fue hablado significa
que no es algo aprendido de los libros, sino algo comunicado de persona a
persona. Así que el mensaje cristiano es trasmitido con más frecuencia por una
persona viva que por la página impresa.[4]
¿Cuáles
son las funciones del logos? La palabra juzga (Jn
12:48), purifica (Jn 15:3; 1 Ti 4:5), estimula la fe
(Hch 4:4), y es el agente del nuevo nacimiento (1 Pe 1:23).[5] Limpia a los discípulos de sus impurezas
(Jn 15:3), los santifica (Jn 17:17) y produce crecimiento espiritual en ellos
(1 Pe 2:2) y es el Espíritu de Dios quien hace real la palabra.
¿Qué
debe uno hacer con la palabra ("logos")
de Dios? Debe escucharla (Mt 13:20; Hch 13:7 44), recibirla
(Lu 8:13; Stgo 1:21; Hch 8:14; 11:1; 17:11), retenerla (Lu
8:13), guardarla (Jn 8:51; 14:23; 1 Jn 2:5; Apo 3:8) y permanecer
en ella (Jn 8:31). Además, debe testificar acerca de ella (Hch
8:25; Apo 1:2), ministrarla (Hch 6:4), proclamarla (2
Ti 4:2), anunciarla (Hch 15:36; 17:13), hablarla con
toda valentía (Hch 4:29; Fil 1:14), enseñarla (Hch 18:11)
y ser hacedor de ella (Stgo 1:22), pero la consecuencia de hacer
estas cosas puede ser la persecución y el sufrimiento
(Apo 1:9; 1 Tes 1:6).[6]
Aunque
nuestra relación con el logos conlleva estos deberes cristianos,
también pueden ser desvirtuados. La palabra puede ser rechazada
(1 Pe 2:8), ahogada o quitada (Mt 13:22 y Mc 4:15),
adulterada (2 Co 4:2; 4:2), invalidada (Mc
7:13) y es posible traficar con ella (2 Co 2:17).[7]
Se
ve la riqueza y variedad del uso neotestamentario de logos,
porque se usa con siete diferentes genitivos que expresan lo que constituye el
mensaje. El mensaje cristiano o el logos trata de las buenas
nuevas del evangelio ( Hch 15:7), la palabra de verdad
(Jn 17:17; Ef 1:13; Stgo 1:18), la palabra de vida (Fil 2:16), la
palabra de justicia (He 5:13), la palabra de reconciliación
(2 Co 5:19), la palabra de salvación (Hch 13:26) y la
palabra de la cruz (1 Co 1:18).[8] "La predicación de esta palabra es un
asunto urgente (2 Ti 4:2), que no ha de ser obviada por amenazas o la prisión
(Hch 4:13-31; 2 Ti 2:9); la gente no puede oír sin un predicador (Ro
10:14)."[9]
Además
de estos usos neotestamentarios ya mencionados, también existe un uso técnico
de la palabra logos. Aparece repetidamente en el prólogo del
evangelio de Juan (1:1-18) donde culmina diciendo, el logos
"se hizo carne y habitó entre nosotros." ¿Qué quiere decir esto?[10] Primero, antes de contestar recordemos que en el
griego logos tiene dos significados, palabra y razonamiento
y que las dos ideas siempre están presentes. Cabe aclarar que en estos
versos las ediciones Reina Valera traducen logos como
"Verbo," tal vez por el dinamismo obvio en el prólogo o por la
influencia de la Vulgata, pero en una nota al calce de la Reina Valera
Actualizada aclara que ese vocablo quiere decir "Palabra" y Dios
Habla Hoy (La Versión Popular) lo traduce correctamente como
"Palabra."
En
el trasfondo del pensamiento antiguotestamentario una palabra
significaba más que un sonido que expresaba una idea. La palabra de Dios
realmente hacía las cosas, o sea, era la causa efectiva de ellas.
En el primer relato de la creación (Gn 1 al 2:4a) las palabras crearon. Dios
dijo, "'Sea la luz' y fue la luz" (Gn 1:3). La palabra del Señor hizo
los cielos, "Porque él dijo, y fue hecho" (Sal 33:6, 9). "Envió
su palabra y los sanó" (Sal 107:20). La palabra de Dios logrará todo lo
que le complace a El (Is 55:11). Así que en este pensamiento hebreo la palabra
de Dios no sólo dijo algo, sino hizo las cosas.[11] Posteriormente en sus traducciones al
arameo los pensadores judíos decidieron no atribuir sentimientos, pensamientos,
acciones o reacciones a Dios. Por eso sustituyeron la palabra
("memra") para el nombre de Dios.[12] Como resultado, siempre era la palabra
la que hacía las cosas en vez de simplemente decirlas.[13]
También
en el pensamiento judío la palabra estaba asociada con el razonamiento
parecido al concepto de la sabiduría ("sofia") que está
reflejada especialmente en el libro de Proverbios. Por la sabiduría
Dios fundó la tierra (Pvb 3:13-20) y ella es de la eternidad, antes del
comienzo de la tierra: estaba con Dios en el día de la creación (Pvb 8:1-9). Los
libros intertestamentarios desarrollaron estas ideas aun más. En Eclesiástico
1:1-10 se describe la sabiduría como una creación antes de todas
las cosas, pero a la vez ella está interrelacionada con la misma creación. En
la Sabiduría de Salomón, la Sabiduría obra todas las cosas (8:5).
Dios hizo todas las cosas mediante su Palabra y al hombre mediante
su Sabiduría (9:1-2). Así que "la sabiduría fue el
instrumento de Dios en la creación y está entretejido en todo el mundo."[14]
Concluímos
pues que existían dos conceptos que formaban el trasfondo de la idea acerca de
Jesús en su preexistencia como la Palabra o Verbo,
el logos de Dios. "Primero, la Palabra de Dios
no sólo habla sino obra con poder. Segundo, es
imposible separar las ideas de Palabra y Sabiduría.
Y fue la Sabiduría de Dios que creó al mundo."[15]
Hacia
el final del primer siglo el apóstol Juan unió esas ideas hebreas con las
griegas. En el trasfondo filosófico griego Heráclito (ca. 540-480 a.C.) de
Efeso quiso unir el devenir con la estabilidad del mundo. Por eso afirmó que
"todas las cosas suceden según el logos" o sea "en
el mundo hay una razón y una mente que obra." Esa mente es la de Dios, el logos
de Dios, y debido a ese logos el mundo es un cosmos
ordenado en vez de un caos desordenado.[16]
Esta
idea de una mente, una razón, un logos que regía el mundo influyó
a otros filósofos como Platón (ca. 428-348 a.C.) y los estoicos. Para los
estoicos el logos incorporaba un sentido en el universo y en el
hombre y ese logos era nada menos que la mente de Dios.[17] Este concepto alcanzó su cumbre en Filón
(ca. 13 a.C.-45 d.C.), un filósofo judío de Alejandría, con su síntesis de
estas dos ideas culturales. Para él el logos de Dios fue inscrito
y grabado dentro de la esencia de todas las cosas de modo que era el puente
entre el hombre y Dios.
¿Qué
estaba diciendo Juan cuando escribió, "El logos se hizo hombre"?
Aunque estaba usando una palabra técnica entendible para el hebreo y el griego,
agregó un sentido personal al concepto de logos y así inició una
nueva cristología que, según el teólogo William Barclay, afirmaba dos cosas
acerca de Jesús: primero, El "es el poder creador de Dios
que ha venido a los hombres. No sólo habla la palabra de conocimiento;
[sino] él es la palabra de poder. No vino tanto
para decir las cosas como para hacerlas." Segundo,
"Jesús es la mente encarnada de Dios. Podríamos traducir las palabras de
Juan: 'La mente de Dios se hizo un hombre.' Una palabra es siempre 'la
expresión de un pensamiento' y Jesús es la expresión perfecta del pensamiento
de Dios para los hombres."[18]
W.
E. Vine, otro teólogo y autoridad del idioma griego, ve el Logos como
"la Palabra Personal," un título del Hijo de Dios, que en Juan 1:1-18
declara Su Personalidad distinta e infinita, Su relación en la Deidad, Su
Deidad, Su poder creativo, Su encarnación como un "acto voluntario, la
realidad y totalidad de Su naturaleza humana y Su gloria como el unigénito del
Padre; la gloria Shekinah manifestándose abiertamente; la manifestación de todo
el ser de Dios (Imagen)."[19]
Además
del prólogo de Juan, los versículos de 1 Juan 1:1-4 "contienen una
referencia a "la Palabra de vida." Se le ha interpretado en dos
maneras: como referencia simplemente al mensaje del evangelio y al mismo Cristo
como la Palabra personal. Puesto que hay mucha afinidad entre el evangelio de
Juan y sus cartas, a la luz de los verbos "ver" y "tocar" parece
lógico concluir que el escritor tenía en mente ambos significados.[20]
En
Apocalipsis 19:11-16 se cuenta una visión apocalíptica del apóstol Juan donde
ve un hombre montado sobre un caballo blanco. Como líder que juzga y hace
guerra va delante de los ejércitos celestiales para herir a las naciones. Se
llama Fiel y Verdadero y su nombre es "EL VERBO (LOGOS) DE DIOS." Así
está descrito el Cristo glorificado ejecutando juicio. Se le identifica por
ciertas características especiales. Luego "La descripción vívida combina
el cuadro antiguotestamentario de Dios como guerrero y vendimiador (compara Is
63:1-6; Joel 3:9-13) con el concepto veterotestamentario del Mesías davídico,
aplastando a las naciones en el juicio (Sal 2:9; Is 11:4)." Así que esta
descripción de "Cristo como la Palabra de Dios que llega en juicio
escatológico al final de todas las cosas complementa apropiadamente el cuadro
del evangelio de El como la Palabra creativa que ha existido desde los
comienzos."[21]
Una
vez que entendemos el concepto de logos, podemos pasar al
significado de rhema que también puede ser traducida como palabra.
¿Cuál es el significado general de rhema? Según Arndt y Gingrich,
tiene dos significados: el primero y el más extensivo quiere decir "lo que
dice, palabra, dicho, expresión." En general la forma singular une todas
las enseñanzas divinas como una unidad, como un todo, significando algo como el
evangelio o una confesión. El segundo significado,
conforme a la costumbre hebrea, quiere decir "cosa, objeto, materia,
evento."[22]
Según
Vine rhema "señala lo que se habla, lo que se expresa cuando
se habla o se escribe." En la forma singular quiere decir palabra,
pero en el plural es lo que se habla o un discurso. Dos veces se refiere al
evangelio (Ro 10:8, 17) y "la palabra de Cristo," o sea la palabra
que Cristo predica (Ro 10:18); dos veces se refiere a aseveración, mandato, o
instrucción (1 Pe 1:25).[23]
¿Qué
debemos hacer con rhema, la palabra de Dios? Debemos recordarla
(2 Pe 3:2; Jud 17; 2 Pe 3:2) o acordarnos de ella (Mt 26:75; Mc
14:72; 24:8; Hch 22:16). Además, es nuestro deber escucharla (Jn
81:47) u oírla, o sea prestar atención a ella,
especialmente cuando se trata de una palabra de Jesús (Hch 2:14), de Cristo (Ro
10:17) o de Pedro (10:44). Se debe creer las palabras de Jesús
(Jn 5:47) o sea, recibirlas (Jn 17:8). También es necesario guardar
la palabra (Lu 2:19, 51) y obedecerla (Lu 5:5) y eso puede
significar hablarla (Hch 5:20) o ser testigos de
ella (Hch 5:32; Hch 13:42).
Aunque
nuestra relación con rhema conlleva deberes cristianos, pueden
ser desvirtuados, especialmente cuando no la escuchamos
(Jn 9:45) o no recibimos las palabras de
Jesús (Jn 12:48) o no creemos Sus palabras (Jn 14:10). Asimismo,
cuando los padres no entendieron las palabras de Jesús (Lu 2:50),
o cuando los discípulos (9:45) o los doce apóstoles (18:34) temían
preguntar acerca de lo que no estaba claro en sus mentes (Lu 9:45). Por
supuesto pueden ser también desvirtuadas cuando los incrédulos emiten palabras
blasfemas (Hch 6:11-13) o atribuyen las palabras de Jesús a un endemoniado (Jn
10:21) o las palabras humanas a Dios.
Se
ve una indicación de su función protectora cuando describe la rhema
de Dios como "el casco de la salvación y la espada del Espíritu" (Ef
6:17). Conlleva tanto una función defensiva como de ataque u ofensiva.
Se
ve una variedad en el uso de rhema, porque en el Nuevo Testamento
se indica en qué consiste el mensaje mediante el uso de varios genitivos. Arndt
y Gingrich destacan su uso del genitivo objetivo en Romanos 10:8b como "palabras
de fe" y varios usos del genitivo subjetivo en estos pasajes: palabra del
Señor (1 Pe 1:25), palabra (Ef 6:17; He 6:5) y palabras de Dios (Jn 3:34; 6:68;
8:20, 47; Ro 10:17; Ef 6:17; He 6:5 [buena palabra]; 11:3); del Hijo palabra de
su poder (He 1:3); palabra (creativa) de Dios (He 11:3).[24]
Rhema se refiere a las
palabras del Señor (1 Pe 1:25; Lu 3:2), de Jesús (Mt 26:75; Jn 5:47, 63; 8:20;
12:47-48; 14:10; Hch 2:14; 11:16) y las palabras habladas por Jesús del Padre
(Jn 17:8). Asimismo se refiere a las palabras habladas por los apóstoles (Jud
17), por los santos profetas (2 Pe 3:2), por María Magdalena, Juana, la madre
de Santiago (Jacobo) y otras (Lu 24:10) y, finalmente, a la última palabra
hablada por Pablo (Hch 28:25). Las palabras habladas por Jesús son espíritu y
vida (Jn 6:63) y vida eterna (Jn 6:68). Son palabras de salvación (Hch 11:14),
de verdad y cordura (templanza) (Hch 26:25) y es el evangelio que permanece
para siempre (1 Pe 1:25). Asimismo, son palabras que salen a los confines del mundo
(Ro 10:18) y todas las palabras de vida que se mandan hablar "al
pueblo" (Hch 5:20).
¿Existe
un uso técnico de rhema? ¿Se refiere sólo a una revelación
privada o se revelan verdades en público también? En cuanto a una revelación
privada, una que se da exclusivamente a una persona, es importante señalar que
en el sentido de "la fórmula antiguotestamentaria de que la Palabra del
Señor vino a un hombre específicamente llamado por Dios ... se encuentra
también limitado a unas pocas referencias neotestamentarias." La rhema
vino a Simeón con la promesa mesiánica (Lu 2:29) y equivale a la expresión más
completa en Lucas 2:26. Además, de Juan el Bautista se dice que "la
palabra (rhema) de Dios vino a él" (Lu 3:2). Esta es la
manera en que Lucas coloca a ambos hombres en una clasificación de profetas
antiguotestamentarios anteriores al uso de rhema en la era
cristiana.[25]
Además,
durante la edad apostólica las frases "logos de Dios" o "logos
del Señor" o "rhema del Señor" son frecuentes en el Nuevo
Testamento, pero nunca se usa en el período preapostólico de
direcciones especiales divinas, excepto en los casos de Simeón y Juan el
Bautista. Esto no quiere decir que otros no recibieron instrucciones de Dios,
sino fueron descritas de otra manera (Gá 2:2, Hch 16:6, 27:23, 18:9 y otros).[26] Según Kittel, esto se debe a que
"después de la venida de Jesús la Palabra de Dios o la Palabra del
Señor," logos tiene un sentido nuevo y absolutamente
exclusivo para la iglesia primitiva. "Se ha convertido en el término
indisputable para la Palabra de Dios que Dios ha hablado, y habla, en lo que ha
sucedido en Jesús y en el mensaje tocante a ella. De ahora y en adelante, el
término no puede ser usado de cualquier evento revelador, sin importar cuán
auténtico y estimable es en el sentido religioso." Así que para los
cristianos primitivos "la revelación que se ha llevado a cabo en
Jesucristo es definitiva y única, y una nueva edad ha sido inaugurada mediante
ella."[27]
Aun
en los relatos acerca de la vida de Jesús, el Agente supremo de la revelación,
nunca se afirma que la Palabra o las palabras de Dios le fueron dadas a El como
le fueron dadas a los profetas. Aun en los dos momentos cumbres de Su bautismo
y Su transfiguración no se expresa de esa manera. Pues no se trata de
revelaciones a un profeta como los del Antiguo Testamento sino conllevan
propósitos muy diferentes. Se trata de "una importación, confirmación o
decisión concedida a los oyentes especialmente para que la incertidumbre pueda
ser eliminada en caso de duda." En esos dos eventos las palabras se
dirigen a los discípulos con el propósito de dar "una acreditación al
Hijo" en vez de "darle a El una comisión."[28]
Pero
además de los casos de Simeón y Juan el Bautista, hay casos adicionales de
revelaciones en privado como las palabras que Jesús comunica a Pedro (Mc 14:72;
26:75) y otras del ángel a María (Lu 1:38). También posiblemente Pablo escuchó
palabras inefables en privado (2 Co 12:4) y Cornelio recibió palabras de
revelación de un ángel, aunque la Escritura no hace del todo claro si estuviera
solo o acompañado; tampoco dice explícitamente dónde estaba él (Hch 10:22).
Pero
aún más significativamente rhema se refiere varias veces a revelaciones
en público. De hecho en por lo menos siete ocasiones o casi el doble de
veces se mencionan palabras reveladas o a ser reveladas entre la gente, el
pueblo y a toda una región. En Lucas se dicen las palabras a la gente (Lu 7:1)
y delante de la gente (Lu 20:26). En dos ocasiones en Juan se usa: primero,
habla palabras en el templo (Jn 8:20) y en otra ocasión "alzó la voz"
evidentemente para que otros pudieran oírlas (Jn 12:44). Comoquiera se trata de
palabras habladas o reveladas en público. En el libro de los
Hechos se manda a varios apóstoles encarcelados a hablar "todas las
palabras de esta vida" al pueblo (Hch 5:20). En un discurso Pablo señala
que después de Juan el Bautista "el mensaje ha sido divulgado por toda
Judea, comenzando desde Galilea" (Hch 10:37).
En
conclusión conviene señalar que "puesto que la obra de Jesús consistía en
gran medida de la proclamación del mensaje, o sea, de la palabra hablada, es
natural que habría muchísimas referencias a sus dichos y palabras [logos
y rhema]. En este respecto no parece existir distinción alguna
[entre logos y rhema]."[29] Además, se ve esta identidad en
significado en parte en 1 Pedro 1:23 y 25 donde el logos del 23
es rhema en el 25. De la misma manera en la Septuaginta, la
primera traducción del Antiguo Testamento al griego, no existe diferencia
esencial entre las dos palabras, en su uso normal son sinónimos. Pero Vine
señala el significado de rhema, a diferencia a logos,
se ejemplifica en el mandato de tomar "la espada del Espíritu, que es la
palabra de Dios" (Ef 6:17) donde "la referencia no es a toda la
Biblia como tal, sino a una escritura en particular que el Espíritu nos hace
recordar para usarla en un momento de necesidad, siendo un prerequisito haberla
almacenado en la mente." Además, él señala que una diferencia esencial de logos
es que son "palabras razonadas" mientras rhema señala
solamente lo que se expresa.[30] No obstante, la diferencia esencial
en las dos palabras es la exclusividad de Jesús como el logos,
tal como aparece en los escritos de Juan. Nunca apóstol alguno se refirió al
Dios encarnado como rhema.
Finalmente,
y para hacer un contraste entre la eterna y sublime verdad que hemos anunciado
con relación a los términos bíblicos "logos" y "rhema"
("rëma"), debemos poner en alerta todos los que lean
este documento sobre la funesta, diabólica y antibíblica enseñanza que proclama
el mal llamado "MINISTERIO INTERNACIONAL CRECIENDO EN GRACIA."
Cuando este aberrante "Ministerio" habla o escribe con relación a
"La Palabra (El Verbo) [logos]" es marcadamente
diferente y aun contradictorio al mensaje bíblico sobre el Logos,
la Palabra o el Verbo de Dios. La funesta y diabólica enseñanza de este
susodicho "Ministerio" es tan contumaz y atrevido que
publica un escrito donde se proclama a su líder principal José Luis de Jesús
Miranda como Dios, y citamos el documento en su último de cuatro párrafos:
"Las PALABRAS que Dios (JOSE LUIS DE JESUS) habla son espíritu y son vida.
Todo aquél que recibe sus palabras VIVE como un DIOS. !!ABBA PADRE!! Gracias a
las palabras inefables de nuestro Dios y Apóstol José Luis De Jesús, sabemos
que él es Jesucristo Hombre en su segunda aparición."[31] Categóricamente proclamamos que, desde el
punto de vista de la revelación dada a la iglesia primitiva y nos ha sido
revelada a nosotros también por la gracia del Espíritu Santo conforme a la
Palabra de Dios, lo que anuncia José Luis de Jesús Miranda es una blasfemia, es
anatema, maldito. Con el ardor de nuestra alma y en el celo y combate por la sana
doctrina declaramos que, José Luis de Jesús Miranda, es un impostor, un
falso maestro, un falso profeta y un falso cristo -- un perfecto candidato al
infierno, al menos que haya en él un verdadero arrepentimiento de su odiosa
blasfemia. Ya el Señor Jesucristo le había advertido a la iglesia primitiva y,
por ende, a nosotros también, que vendrían muchos falsos apóstoles y falsos
cristos (Mt 24:24-26). El apóstol Pablo llamó a estos impostores "obreros
fraudulentos y disfrazados" (2 Co 11:13-15).
[1]"Logos" aparece 277 veces y "rema" ("rhema")
58 veces según La Ultima Concordancia Greco-Española del Nuevo Testamento
Compilada por Hugo M. Petter; edición revisada. (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 1976),
641.
[3]W. E. Vine, A
Comprehensive Dictionary of the Original Greek Words with their Precise
Meanings for English Readers (McLean, Va.: MacDonald Publishing Co.,
s.f.), 1252.
[5]Barclay, 179-180. En su uso especial como la Palabra (el Verbo)
es también agente de la creación (Jn 1:3).
[9]R. B. Edwards,
"Word," The International Standard Bible Encyclopedia,
ed. Geoffrey W. Bromiley et al, Vol. IV (Grand Rapids: Eerdmans Publishing Co.,
1988), 1105.
[22]Wiliam F. Arndt y F.
Wilbur Gingrich, A Greek-English Lexicon of the New Testament
(Gran Rapids: Zondervan Publishing House, 1957), 742-743.
[24]Kittel, 109 - He 1:3 "habla de la Palabra creativa de Cristo. Gerhard Kittel (ed), Theological
Dictionary of the New Testament vol. 4, (Grand Rapids: Eerdmans Publishing
Co., 1973), 69-143. (Ver 110f)
[29]Kittel, 105. Kittel destaca que "para la edad apostólica no hay
ninguna Palabra de Jesús separada de la realidad cristológica como un
todo" o sea su vida histórica y obra. Continúa diciendo Kittel: "Esto
demuestra cómo improbable es la teoría de una fuente distinta de logia
o discursos, o por lo menos cuán inciertas son todas las conclusiones sacadas
de la evidencia existente o supuesta de tal fuente. Las palabras de Jesús nunca
son más que una parte del todo. Esto significa, primero, que se ven juntas con
Sus [obras]; segundo, que, igual que el total de la vida terrenal y obra de
Jesús, se ven y se consideran a la luz de la crucifixión y la resurrección; y,
tercero, que una vez más igual que el total de Su obra hecha se relacionan con
la contemporaneidad de la obra del Señor ascendido y celestial y Su
[espíritu]" (Kittel, 108-109).