LA IGLESIA DEL SEÑOR Y LA SEPARACIÓN DE IGLESIA Y ESTADO

(Parte 3)

Por Hiram Sánchez

Continuacion del debate actual en Puerto Rico

Por su parte, el Presidente de los Estados Unidos, George Bush, ha causado varias controversias entre algunos, por sus expresiones y sus medidas recientes. Entre ellos:

1)      Ha expresado su creencia de que el matrimonio debe ser sólo entre un hombre

y una mujer, y su favor a que se enmienda la Constitución federal a tales efectos. Se ha pronunciado en contra de la decisión reciente de la Corte Suprema de Massachussets favoreciendo el reconocer matrimonios homosexuales.

2)      Ha promovido medidas para otorgar fondos federales a entidades religiosas y de base comunitaria.

3)      Ha nominado varios jueces cuyos valores éticos son judeocristianos.

4)      Declaró como una victoria moral y como una responsabilidad ante el “Creador” el que se halla pasado una ley prohibiendo el conocido “aborto de nacimiento parcial”.

En una encuesta reciente por la empresa estadounidense Gallup, el 60% de los entrevistados se expresaron en contra de matrimonios entre personas del mismo sexo (versus 33% a favor). Una encuesta local, por el periódico El Nuevo Día, tuvo resultados similares.

La muestra de opiniones presentadas, los sucesos recientes, y los temas aún por debatirse son evidencia de que se puede esperar que se intensifique la controversia sobre la separación de Iglesia y Estado. La opinión pública muestra que las preocupaciones principales del pueblo se centran en males morales, tales como el crimen; la violencia; la adicción; la corrupción; el SIDA, el aborto, el embarazo de menores y el abuso sexual; y el aparente desmoronamiento de la institución del matrimonio y la familia. Tal vez esto se deba a que recientemente se han visto los siguientes titulares en los periódicos locales:

1)      “Líder hemisférico Puerto Rico en el contagio del Sida” (El Nuevo Día, 13 noviembre 2003).

2)      “P.R. segundo en asesinatos” según el FBI (La Primera Hora, 17 noviembre).

3)      “Sexto país del mundo en tasa de asesinatos” según la Organización Mundial de Salud (La Primera Hora, 12 noviembre).

4)      “Fracasa la cárcel frente al crimen... sistema ocupa el tercer lugar en densidad poblacional en América” (El Nuevo Día, 15 de septiembre).

5)      “Entierra el crimen a 5069 jóvenes en una década en P.R.” (El Nuevo Día, 6 de septiembre).

6)      “No descarta el Súper usar la Guardia Nacional” para combatir crimen (El Nuevo Día, 5 septiembre).

7)      “Alarmante la cifra de contagio del VIH en P.R.” (El Nuevo Día, 31 agosto).

8)      “En la pobreza 633,000 niños en P.R.” (El Nuevo Día, 27 de agosto).

9)      “Reflejo de la sociedad la delincuencia en el plantel” escolar (El Nuevo Día, 9 agosto).

10)  Muchos otros colocando a Puerto Rico entre los líderes mundiales en asuntos relacionados con crimen y violencia, drogas, pornografía, madres solteras, abortos, consumo de bebidas alcohólicas, divorcio, muertes en la carretera, suicidios, desertores escolares, contrabando humano, delitos de cuello blanco y otros.

Las filosofías del postmodernismo, relativismo, materialismo y hedonismo imperan en la cultura. El humanismo secular se infiltra en el sistema educativo. La conciencia humana parece que va desde una moral, a una inmoral, a una amoral. Los que defienden los principios bíblicos y alzan su voz de protesta son tildados de moralistas retrógrados, fundamentalistas e intolerantes. Se ha eliminado en las escuelas la oración y se hacen campañas para sacar la exhibición de los Diez Mandamientos de lugares públicos. La “American Civil Liberties Union” (ACLU) logró que se destituyera al Juez Presidente de la Corte Suprema de Alabama de su cargo, por negarse a remover una estatua de los Diez Mandamientos del edificio de la corte. Además, la ACLU ha comenzado numerosas otras campañas y casos en las cortes para eliminar de la vida y de la vista pública todo vestigio de referencias cristianas. Recientemente comenzó un movimiento para evitar que la iglesia pudiera evangelizar de puerta a puerta, acusando a la iglesia cristiana de violar con su proselitismo el derecho a la tranquilidad y a la paz.

Por otro lado, los escándalos en la Iglesia Católica, las noticias de que la Iglesia Episcopal ha aprobado el nombramiento de un Obispo homosexual, y las comunidades de iglesias “gay,” entre otros, afectan el testimonio de la Iglesia de Jesucristo, a la vez que brindan municiones a los que buscan perseguirla y condenarla. Finalmente, las iglesias que participan en los movimientos sincretistas y ecuménicos parecen estar dispuestos a comprometer sus sistemas de valores a cambio de lograr la opinión pública favorable.

El rol de la Iglesia en la sociedad y la voz de las Sagradas Escrituras

No hay tal cosa como una sociedad puramente pluralista. Toda sociedad está fundada sobre un sistema de creencias dominante. No existe sociedad próspera que no disponga de un código moral. La conciencia moral es parte de la naturaleza humana, un reflejo del carácter moral de nuestro Creador. En China, en India y en países árabes existen leyes particulares sobre cómo disponer de los muertos. En cada caso, estas leyes, como muchas otras que rigen las vidas sociales y culturales de sus ciudadanos, están fundadas sobre las tradiciones de la religión dominante – budismo, hinduismo e Islam, respectivamente. De igual forma, la mayoría de los países occidentales, especialmente en las Américas, tienen leyes fundamentadas sobre principios morales bíblicos. Leyes relacionadas con el asesinato, el hurto, la corrupción, la monogamia y la dignidad humana tienen sus orígenes en la Biblia. Incluso, la misma división de nuestro gobierno federal y estatal en tres ramas puede reflejarse en Isaías 33.22: “Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey.”

El Preámbulo de la Constitución de Puerto Rico declara:

1.      “que nuestra confianza está puesta en Dios Todopoderoso...”

2.      “que entendemos por sistema democrático aquel donde la voluntad del pueblo es la fuente del poder público, donde el orden político está subordinado a los derechos del hombre y donde se asegura la libre participación del ciudadano en las decisiones colectivas...”

3.      “que consideramos factores determinantes en nuestra vida ... la fidelidad a los valores del ser humano ... y la esperanza de un mundo mejor basado en estos principios.”

Los miembros de la Asamblea Constituyente pretendían darle participación a Dios en los asuntos del pueblo. Los que hoy reclaman una separación literal de Iglesia y Estado declaran que la moral no puede ser legislada. Si bien esto es cierto en esencia, es porque la moral es sostenida por nuestro sistema de valores. Ahora bien, aun los que legislan, se supone que lo hacen tomando en consideración sus propios valores y las necesidades de la mayoría del pueblo. Cada forma de gobierno tiene principios que le guían: la monarquía – el honor; la aristocracia – el privilegio; el despotismo – el temor; la democracia – la virtud. La separación de Iglesia y Estado debe tener como propósito delinear la autoridad civil y la autoridad eclesiástica, no eximir a la autoridad civil de su responsabilidad moral. ¿O acaso la iglesia debe ignorar la ley civil porque hay separación de iglesia y estado? Grandes civilizaciones, como Egipto, Grecia y Roma han desaparecido principalmente como resultado de la degeneración moral de sus gobernantes y de sus sociedades.

Las Sagradas Escrituras nos indican cuáles son los deberes civiles del cristiano. El Apóstol Pablo nos recuerda que nuestra ciudadanía final está en el cielo. Pero en Romanos 13:1-7 expresa el rol de las autoridades gubernamentales, como también el origen de su autoridad y cómo debemos responder a ellos. Jesús, al declarar “Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios,” reconoce dos ciudadanías – una terrenal y temporera, y otra celestial y eterna. Nuestro Señor deja claro que sus seguidores tienen responsabilidades ante las autoridades y que el gobierno no debe usurpar lo divino. El gobierno es un instrumento de Dios – lo entiendan o no los gobernantes.

Por tal razón, la comunidad cristiana debe buscar participación y representación en los procesos de la política pública como parte de su tarea de evangelizar al mundo. Sin esta participación no hay seguridad de que el cristiano podrá continuar gozando de la libertad de evangelizar. Las tendencias políticas y sociales recientes nos ayudan a entender el llamado del Señor en el Sermón del Monte: “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5: 13-16).

El Apóstol Pedro (1 P 2:11-17) nos exhorta a dar buen testimonio ante el mundo, a someternos a las autoridades y a hacer buen uso de la libertad que tenemos – honrando al rey y temiendo a Dios.

Finalmente, Pablo anima a Timoteo (1 Ti 2:1-4) a orar por los que están en eminencia y a llevar una vida agradable al Señor, porque haciendo esto estará contribuyendo a la voluntad del Señor de que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

El verdadero cristiano es:

1.      Representante de Cristo (1 Co 12:27; 2 Co 5:20ab)

2.      Expresión de la voluntad de Cristo (2 Co 5:18-19, 20cd; Ef 3:8-11)

3.      Testigo viviente de Dios a los hombres (1Ti 2:5-7; Hch 1:8)

Por lo tanto, el lugar del pueblo de Dios en el mundo no puede ser sustituido: “...vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”(1 P 2:9).

Un estado sin religión no significa individuos sin religión. Los creyentes deben orar, dar buen testimonio, y obedecer y sostener a los gobiernos, para que pueda existir una iglesia libre en un estado libre, cada uno desempeñando el ministerio que le fue concedido por Dios, así cada uno dando gloria al Señor.

El Señor Jesús dijo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros” (Mt 5:6, 8-12).

 

Ante el reto imperante de la Iglesia de hoy, la mejor respuesta a la pregunta sobre cuál debe ser la posición que mantiene la Iglesia nos la da la propia Palabra de Dios. Estando Pedro y Juan ante las autoridades, estos “les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.” (Hch 4:18-20) Luego, en vista de su testimonio continuo y del fruto que rendía, una vez más “los presentaron en el concilio, y el sumo sacerdote les preguntó, diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hch 5: 27-29).

Referencias utilizadas

Historia del Cristianismo y Protestantismo y Política en Puerto Rico – Justo González

Puerto Rico para Cristo – Donald T. Moore

Understanding the Religious Background of the Puerto Rican – Jerry Fenton

¿Por Qué la Iglesia? – Alfred Kuen

Derecho Constitucional de Estados Unidos y Puerto Rico – Raúl Serrano/Colegio de Abogados de P.R.

Proyecto del Senado 2302 – Para Adoptar el Código Penal del Estado Libre Asociado de P.R. –

Faz Alzamora y Báez Galib

Borrador para Discusión: Código Civil de Puerto Rico – Comisión Conjunta Permanente para la Revisión y Reforma del Código Civil de P.R.

Las Sagradas Escrituras – RVR60

www.christiananswers.net

www.frommers.com

www.lexjurispr.com

www.rediglesias.org

www.moralidad.com

www.cnn.com

Lucasbiff@msn.com (Juez Jorge L. Escribano)

Revista de la Iglesia Católica El Visitante

Revista evangélica Presencia

Revista American Family Association Journal

Revista Faith and Family Light

Periódico El Nuevo Día

Periódico El Vocero

Periódico Primera Hora

Periódico The San Juan Star

Periódico Mangrove

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