Doctrinas hindúes que permean la ecología hoy
POR: Dr. Donald T. Moore
Desde el siglo XX la ecología
occidental[1] ha
recalcado de muchas maneras la idea de que la contaminación es rampante hoy
debido a los efectos nocivos del cristianismo, pues se alega que la cosmovisión
bíblica de que el hombre tiene dominio sobre la tierra es la raíz de los
problemas ambientales. Por eso concluye que para salvar el planeta tenemos que
abrazar otra paradigma, la de las religiones místicas[2] que
enseñan la divinidad de todas las cosas; o sea, que la tierra y los ríos son en
realidad divinos o deidades, pues suponen que si la gente creyera que la tierra
tiene vida divina -- como en India -- entonces dejaría de contaminarla.
El ecólogo Lynn White, Hijo,
escribió que "Lo que los pueblos hacen acerca de la ecología depende de lo
que piensan acerca de ellos mismos en su relación con las cosas que los rodean.
La ecología humana está profundamente condicionada por sus creencias acerca de
la naturaleza y el destino nuestros -- o sea, por la religión." Insiste
White que el Occidente tiene una cosmovisión equivocada de la naturaleza la
cual se debe a la enseñanza bíblica de que los seres humanos no son
"únicamente una parte de la naturaleza; [sino están] hechos a la imagen de
Dios."[3] No
obstante, la realidad es que EE.UU. es uno de los países más limpios del mundo,
aunque Suiza, el hogar de la teología reformada, lo supera.
Pero conviene señalar que si
la solución ecológica se encuentra en las doctrinas panteístas hindúes, entonces
India debe mostrar el fruto de estas creencias en el medio ambiente, inclusive
en el río Ganges, su gran río sagrado. En India vive un pueblo panteísta que
por milenios ha adorado la naturaleza, incluso las vacas, y en especial
diviniza al río Ganges como dios, pues cree que la tierra es su madre. No
obstante, el Dr. B. Maity[4] teme
enfermarse si come verduras cultivadas en tierras fertilizadas por el
excremento humano. Jonathan Rice identifica el sagrado río Ganges como uno de
los ríos más contaminados del mundo y el Nullah de Tolly o el riachuelo Adi
Ganga de Calcuta, lugar donde los peregrinos religiosos se bañan y aun cepillan
sus dientes, como el cuerpo de agua más contaminada en la ciudad de Calcuta,
pues consiste de aguas fecales sin purificar y en el año 2000 su aspecto negro
fue de petróleo crudo con burbujas saliendo del fango.
El concepto cristiano de
saneamiento remonta a Deuteronomio 23:12-14 y otros pasajes bíblicos vinculados
con la higiene. Jehová dio instrucciones a los Israelitas a defecar afuera del
campamento en un hoyo y tapar su excremento con tierra, porque el "Señor
su Dios anda entre ustedes" y Dios no quería ver "ninguna cosa
indecente" en él. Así que un pueblo que servía a un Dios santo viviría en
limpieza. Puesto que el Dios de la liberación es santo, los Israelitas
debían obedecerle y enterrar sus necesidades las cuales su Dios consideraba una
"cosa indecente." Hoy se sabe que esta "cosa indecente"
causa un gran por ciento de las enfermedades.[5]
Cuando Mahatma Gandhi asistió
al primer Congreso Nacional de India veía a los hindúes de las altas castas y
los líderes cívicos defecando dondequiera sin preocuparse por donde los
excrementos caían. Por eso durante su vida ese gran líder instaba a sus
correligionarios a reconocer el saneamiento como la primera necesidad de India.[6] Está
claro que los dioses hindúes no eran santos, pues no veían "cosas
indecentes." V.S. Naipaul caminó entre los excrementos humanos e indicó
que era "la responsabilidad de los barrenderos a remover las heces, y
hasta que llegaran ellos, la gente estaba satisfecha de vivir en el medio de su
propio excremento."[7] O sea,
en el sistema de castas les tocaba a una subsección de los intocables a limpiar
las letrinas y bregar con el saneamiento. Las personas de otras castas no
limpiaban los excrementos, porque eso los haría inmundos ritualmente. De manera
que ser limpio y practicar la buena higiene, violaría su dharma o
el orden social. Así serían impuros ritualmente y adquirirían la karma
mala, poniendo sus futuras reencarnaciones en peligro. Aun Naipaul, un hindú,
lo categorizó como "la deificación de la asquerosidad."
Se explica esta realidad hindú
en parte considerando un mensaje de Vivekananda a los Occidentales en Chicago
cuando decía: "La enseñanza de la Biblia de que ustedes son pecadores es
mala noticia. Los hace débiles y sentirse culpables siempre. Vedanta enseña que
ustedes no son pecadores. Más bien, cada uno es completamente divino y el único
problema es que ustedes no se dan cuenta de eso todavía." A primera vista
esta enseñanza suena bonita como que dignifica a la raza humana, pero se
fundamenta en el panteísmo, que diviniza todas las cosas, no sólo
los seres humanos. Y si todo es divino, entonces no hay nada
único o loable acerca de la deidad humana.[8]
Rice se dio cuenta de esto un
día en el centro de Calcuta en medio de lluvias torrenciales e inundaciones. En
un callejón donde tenía que entrar caminó hasta las rodillas en aguas sucias y
negras en las cuales dondequiera flotaban ratas y cucarachas muertas entre la
basura y la excreta. Se estaba preocupando por los microbios en las heces
cuando como un relámpago, un destello de revelación, se le ocurrió una idea:
"Si la Vedanta y otras formas del panteísmo son correctas, (entonces todo esto es Dios! La basura es divina. Las
aguas fecales con sus millones de microorganismos son divinas. Las ratas y las
cucarachas muertas son divinas. (Y yo también!" En vez de levantar a Rice a los
cielos, el panteísmo le arrastraba a él, junto con toda la raza humana, al nivel
de las ratas, las cucarachas y los excrementos. "Todo es Dios, todo es
Uno, todo es deleite -- inclusive las aguas fecales."[9]
El problema principal del
sector de Nullah de Tolly en Calcuta y del río Ganges es que por cientos de
años el pueblo ha bombeado las aguas fecales directamente al arroyo. No
obstante, los fieles han seguido bañándose allí afirmando que eran aguas santas
y sagradas. Así han deificado la asquerosidad en el río. Agrega a esto los
muchos usos del excremento y la orina en varios ritos hindúes. Por ejemplo,
algunos conciben la morada de la diosa Laksmi en el excremento de las vacas y
los aldeanos, especialmente las mujeres, adoran a esa diosa en la forma del
excremento animal en ciertas ocasiones. Además, ciertos agricultores se postran
delante de montones de excremento rogando a Laksmi a fertilizar las tierras
para poder disfrutar de buenas cosechas.[10]
Todo esto es solamente una
manifestación del panteísmo, una adoración de la naturaleza para asegurar la
fertilidad, y sus libros sagrados no les dice que adentro del excremento
sagrado de las vacas hay un enjambre de bacteria e-coli. Por supuesto, la
Biblia tampoco lo dice de esa forma, pero para su Dios santo las heces son
"cosas indecentes" e inmundicias y deben ser enterradas.
Su sistema de creencias es una
de las raíces de la crisis ecológica de India. A veces el conflicto interno
entre la ecología y el hinduismo puede crear un muro entre el intelecto y el
corazón como en el caso del científico Veer Bhadra Misra, un sacerdote hindú proveniente
de una familia sacerdotal, y su río de redención con su peligrosa
contaminación.[11]
Como religioso sigue bañándose a diario en el Ganges entre las flores
pudriéndose, las cenizas de los cadáveres que se acaban de cremar y las aguas
fecales, a pesar de que las consecuencias son diarreas recurrentes. Pero como
científico acepta el hecho de que las creencias populares de los millones de
hindúes que viven a la orilla del Ganges y creen en la pureza perpetua del río,
les da una excusa para abusar de las aguas. Si fuera únicamente científico, no
se metería en las aguas letales, pero es sacerdote también de una religión que
a la vez contamina y adora el río Ganges.
Debido a la cosmovisión
panteísta del hinduismo, los conceptos de "puro" e "impuro"
pierden su distinción. Por eso esta religión en sí NO puede dar una
solución coherente al problema apremiante de la excreta. )Se debe deificarla, no hacerla caso o disponer de
ella conforme a buen saneamiento? O sea, si somos uno con la naturaleza, )cuánta unidad es saludable?
Además de problemas con la
excreta, existen muchas otras maneras de contaminar. )Por qué los pudientes y los pobres, los jóvenes y
los ancianos botan la basura dondequiera a diario?[12] Los
parques cerca de las viviendas y los campos a lo largo de los rieles de los
trenes se encuentran llenos de basura. Llegó Rice a la conclusión en base a sus
años de residir en India que una unidad demasiado estrecha entre los seres
humanos y la naturaleza es dañina. "El panteísta no ve a sí mismo como distinto
a la naturaleza. Forma una unidad absoluta con ella; todo en su vida está unido
a ella. El mismo es la naturaleza, su basura es la
naturaleza y el parque es la naturaleza. Su unidad con la
naturaleza no conoce ni límites ni fronteras. Todo es uno. Todo es Dios. Así
que la basura llena el parque, y todo se funde en una unidad perfecta. El
hombre, el parque afuera de su casa y la basura que él acaba de botar en el
parque -- todo se mezcla, todo se funde en una unión feliz, Todo perfectamente
uno. Y finalmente toda esa unidad perfecta es únicamente una gran ilusión (maya)."[13]
Pero desde el punto de vista
cristiano las cosas no son así. Sólo hasta cierto punto el ser humano es parte
de la naturaleza; somos mamíferos en el sentido de que nuestros hijos nacen, y de
forma parecida a las otras criaturas morimos. Pero debido a que somos hechos a
la imagen de Dios, tenemos dominio para ejercer una mayordomía, puesto que NO
todo es una parte de Dios o una ilusión, actuamos en forma diferente. "Me
veo separado de la naturaleza. También veo mi basura como algo separado. Todo no
es uno. Mi basura es mi problema y mi
responsabilidad. No debe estar en el parque o en el campo. Es un producto
secundario de mi actividad. Yo, como un ente separado de la naturaleza,
produzco basura, la cual también es separada de mí. Por lo tanto, yo no puedo
botarla dondequiera que me plazca. Yo tengo que asegurarme que la misma
permanece separado de la naturaleza mediante el reciclaje o un vertedero
("landfill").[14]
Pero en años recientes los vehículos
de motor en India también expiden grandes cantidades de carbono-monóxido, plomo
e hidrocarbonos al medio ambiente. Aunque existe la tecnología para remediar
esto, puede ser aplicada únicamente si la mayoría de la gente quiere un
ambiente limpio. Por esto, finalmente todo depende de la cosmovisión del
pueblo. La cristiana no sólo reconoce que somos mayordomos del mundo, sino
también acepta el mundo como real -- en vez de una ilusión o una emanación de
una fuerza divina impersonal -- y como bueno,[15] pues
tiene un valor que amerita la preservación. Además, la Biblia enseña la
importancia de la pureza, la limpieza y el aseo. En mi juventud escuchaba
muchas veces de boca de mi madre: "La limpieza está próximo a la
piedad."[16]
Aunque esta moraleja no aparece en la Biblia, tiene base en ella. Muchos que
viven en el Occidente toman por sentado la higiene y sanitación sin darse
cuenta de que las condiciones físicas reflejan las espirituales; son "un
reflejo del Dios sobre cuya Palabra mucha de la cultura occidental se
basa."[17]
Conceptos claves hindúes que
impactan el ambiente.
La cosmología Vedanta
afirma que todo el universo es una ilusión; no fue creado por un ser
inteligente y no es distinto de un creador. El mundo físico no es real, pues la
mente se engaña si cree que lo es. Así que esta filosofía no describe a su dios
como un ser con propósito. Aun sus intérpretes sabios han dicho que Dios no
tiene deseo ni voluntad ni propósito en "sus actos de creación,
mantenimiento, destrucción, retiro o liberación a los cuales están sometidos
los entes." Pues tal como el sol es
una energía impersonal, así también es dios.[18]
)Cuáles son las implicaciones y los efectos éticos de
este pensar en la vida de los panteístas?
Significa que toda nuestra
vida es absurda, una pérdida de tiempo. Si dios no tiene propósito, tampoco
nosotros. "Nuestro único destino es no tener uno; nuestro único propósito
es no tener propósito." Además, si todo en la vida es una ilusión, sería
lógico pasar toda una vida sentado en meditación en una cueva, como lo hacen
algunos panteístas. "No tiene sentido trabajar, construir y mejorar
nuestras ciudades, reparar nuestras carreteras, tener saneamiento adecuado o
mantener nuestras calles limpias. El aire limpio, las calles limpias, los ríos
y lagos puros son ilusiones agradables. El aire apestoso, las calles sucias,
los ríos y lagos contaminados son ilusiones desagradables. Pero comoquiera
ambas cosas son ilusiones, y una actitud iluminada no reconoce ninguna de
ellas. Esta filosofía inculca en la gente las ideas de que 'el mundo no tiene
valor' y las ideas tienen consecuencias."[19]
Además, el hinduismo enseña un concepto circular del
tiempo más bien que uno lineal en el cual uno mueve de un punto a otro, tal
como la Biblia nos habla de un comienzo y un fin del universo. Un tiempo
circular es como una estrella ("ferris wheel") en un carnaval de
donde uno tiene poca visión del futuro al darse la misma vuelta siempre. Por
eso hay poco ímpetu para trabajar por una reforma ecológica, pues las condiciones
de la vida son inevitables y ocurren automáticamente.
Aún más agravante es el concepto hindú de "lila"
(juego o diversión). Esta doctrina afirma que todos los seres humanos son
partes de Dios ("Brahmán") y juegan papeles como los
actores en un filme. Los demonios y los dioses también juegan sus papeles como
parte del juego de la vida. Este pensar se burla de los conceptos
"absurdos" de la ecología, la ética, la justicia, la criminalidad y
su castigo. Por eso uno de sus sabios dice que dios manda al ladrón para robar
y a la vez avisa al propietario que el pillo viene. Si un desastre natural mata
a miles de personas, se trata únicamente de la Madre Kali jugando su papel de
destructora y la gente jugando su papel de víctima. Pero en realidad nadie se
lastima. "Todo es únicamente 'Brahmán' jugando diferentes
papeles." Un asesino tal vez mata a un buen hombre en una película, pero
todo el mundo sabe cuando termina la cinta que los actores son buenos amigos.
Como dijo Vivekananda: La vida no es una escuela. Es una pista en un circo y
nosotros somos los payasos dando vueltas y saltos sobre ella. "No tenemos
que aprender nada aquí. Ya somos perfectos. Nos gusta brincar, eso es
todo." Es muy divertido.[20]
El panteísmo absoluto incluye estos conceptos ya
indicados: que este mundo es solamente una ilusión; que la fuerza divina no
tiene propósito en la creación y el mantenimiento del mundo, así dejándonos sin
propósito; que el tiempo se visualiza como cíclico y fatalista; y que todos los
eventos humanos no son nada más que dramas en un teatro. Por consiguiente esta
cosmovisión tiene serias implicaciones ecológicas. "Ninguna de estas
creencias da a la gente razón alguna para cuidar de la tierra," pues la
vida es solamente un sueño y eventualmente todos despiertan de él dándose
cuenta que si vivimos en un montón de basura o en una casa inmaculada todo es
"maya" y "lila."[21]
A los dioses y las diosas no
les hace falta nuestra ayuda.
El deber de la mayordomía sobre la naturaleza de
parte de un cristiano le da un sentido de obligación moral de cuidar de los
animales indefensos, mientras que la falta de ese sentido de parte del
panteísta le lleva a pasar por alto el dolor y el sufrimiento de ellos. Se
puede usar un aguijón en el ano de un buey para hacerle mover sin uno sentir
lástima o dejar un animal en la lluvia por días sin darle de comer o en un
zoológico sin sanarle las heridas. Asimismo en un ambiente panteísta fácilmente
la crueldad a los animales pasa de la bestia al trato cruel del ser humano.
"La creencia de una tierra viva no es ninguna garantía de que no será
explotada. En realidad la deificación de la naturaleza aumenta la probabilidad
de su explotación. También sirve de base para no prestarle ninguna
atención."[22]
Como un hindú señala: la deificación de algo, sea la tierra, una vaca o un
elefante, no lleva a uno a cuidarlo bien. De hecho, puede significar una
explotación brutal. Por ejemplo, si el río Ganges es una diosa, obviamente
ninguna cantidad de inmundicia humana puede hacerla daño, pues su poderoso
espíritu puede interferir y eliminar toda contaminación. Tampoco puede el
hombre infligir dolor a los bueyes, elefantes y vacas. Son divinos y el ser
humano no puede torturar a los dioses. Lo que aparenta ser dolor no es nada más
que "lila," un juego. A las deidades no les hace falta
ayuda humana; ellos mismos se pueden defender. Si Krishna[23] o
Ganesa creen que se está tratando mal a los animales, seguramente ellos
intervendrán. Otros panteístas hindúes se defienden alegando que lo que hay que
hacer es esperar el paso de este ciclo de tiempo aunque pueda durar hasta
cientos de miles de años. "Pero el cristiano, con su concepto lineal del
tiempo, no puede darse el lujo de esperar cientos o miles de años. Donde los
dioses fallan o no responden, el cristiano tiene que actuar."[24]
La corrupción contra la ecología
En países donde se practican el politeísmo y el
panteísmo con frecuencia se ven a las deidades como entes amenazantes que
tienen que ser apaciguados. Practicar el rito del templo en efecto es una forma
de pagar "una extorsión celestial para evitar las calamidades" -- es
una especie de chantaje para obtener favores. La gente que tiene este concepto
forma sociedades que típicamente ven a los oficiales del gobierno como
'dioses.' Así que el chantaje y la extorsión fluyen del reino espiritual al
natural. En el nivel filosófico, el panteísmo hace que cada persona sea una ley
para sí mismo. No hay lugar para el genuino rendimiento moral, ya que la única
moralidad existente es relativa a la casta de uno. Pero las reglas de la casta
tratan principalmente con el empleo que uno consigue, con quien se puede casar
y con lo que le hace a uno ritualmente impuro. Así que "falta la idea de
un Dios personal e infinito, cuya misma naturaleza define la justicia y la
moralidad y a quien se tiene que rendir cuenta de todo." Un escritor hindú
señala la diferencia fundamental entre la visión cristiana y la panteísta:
"'La idea de tener que rendir cuentas a Dios nos lleva al miedo de Uno de
cuyos ojos nada se esconde y ante cuyo trono de juicio todos nosotros tendremos
que comparecer algún día ... La idea opuesta que el alma humano es Dios,
y como tal no puede de ninguna manera pecar, nos previene de tomar el pecado
con seriedad y responsabilizarnos de nuestras decisiones morales. Un individuo
que se cree Dios, no puede también ser 'temeroso de El.'"[25]
Conclusiones esenciales
La ecología moderna ortodoxa ha canonizado las
religiones orientales y místicas como LA SOLUCION para los problemas
ambientales. Los posmodernistas han canonizado el pluralismo y el relativismo
en discusiones religiosas. Ambos han demonizado el cristianismo. Aunque las
comunicaciones en masa a veces destruyen las culturas indígenas con sus
programas degenerados, ellas culpan a los "estúpidos cristianos" por
la destrucción del ambiente en lugares como Calcuta, a pesar de que los
cristianos son una pequeña minoría. Pero tal como transmite la televisión, así
también creen que las masas suponen que les dice la verdad. Debido a las
sutilezas engañosas del movimiento ecológico aun muchos cristianos han perdido
confianza propia y han comenzado a sentir culpables por las alegadas
destrucciones ambientales de su religión. Por eso tenemos que reexaminar la
herencia cristiana.[26]
En esencia la Biblia enseña que somos los mayordomos
de la tierra, y la esperanza futura de la ecología descansa sobre estas
enseñanzas. En Génesis 1:27-28 (VP) Dios delegó al ser humano hecho a su imagen
el dominio y la gobernación sobre el mundo y los animales. Ese dominio no
quiere decir un derecho divino de destruir la naturaleza si sea necesario para
enriquecerse, aunque eso ha sido un argumento para justificar la avaricia desde
los comienzos de la Revolución Industrial en el siglo XVIII. Los industriales
occidentales lo usaban para defender su abuso y explotación de los diferentes
minerales y otros recursos naturales para su propio enriquecimiento. Pero el
sentido bíblico y cristiano del dominio tiene su base en Génesis 2:15 (VP) que
señala una mayordomía de cultivar y cuidar el jardín. Se trata de una
responsabilidad delegada que implica al final un rendimiento de cuentas al
Creador, el Señor y dueño de todas las tierras del universo, porque las hizo y
en vez de regalarlas a los seres humanos, las delegó para proveerlos ciertas
necesidades básicas en la vida y para su preservación. Así que ambos pasajes
nos enseñan que Dios delegó al ser humano el dominio o preservación y su uso
sobre Su creación. Podían cultivarla y cuidarla y al final rendir cuentas como
buenos o malos mayordomos al Dueño de todo -- o sea, a Jehová Dios el Creador.[27] Ese es
el mandato ecológico cristiano.
[1]El
artículo "The Strange Marriage of Western Ecology & Eastern
Thought," SCP Journal (27:4-28:1), 52-70, ha servido de base
esencial para este análisis. El escritor Jonathan
Rice vivió por siete años en el estado de Bengala, India. Las traducciones al
español de las citas son mías.
[2]Las religiones místicas abarcan tanto el hinduismo y el jainismo como
el budismo y los movimientos de la Nueva Era, y los maestros Sai Baba y Deepak
Chopra son representantes muy conocidos del hinduismo hoy. Además, a veces los
ambientalistas en sus programas televisados se apoyan en las religiones
animistas de las tribus indígenas de las Américas como otros ejemplos a imitar.
[3]"The Historical
Roots of Our Ecologic Crisis," Apéndice A (57-69) en Francis A. Shaeffer, The
Complete Works of Francis A. Schaeffer, Tomo V (Ill: Crossway Books,
1982), 63.
[6]Rice, 57, citando
Richard Grenier en The Ghandi Nobody knows (Nashville: Thomas
Nelson Publishers, 1983), 90-91.
[10]Rice, 59, citando a
David Kinsley, Hindu Goddesses: Vision of the Divine Feminine in the
Hindu Religious Tradition (Nueva Delhi: Motilal Banarsidass, 1987), 20,
21, 33. Se exhorta este tipo de adoración en Nilamata-purana.
[11]Rice, 59-60, citando el artículo "Hindu River of Redemption
Dangerously Polluted" de Prensa Asociada de mayo, 1998.
[27]Para una discusión más completa acerca de la mayordomía cristiana para
con la naturaleza, ver Gerald Nyenhuis y James P. Eckman, Etica Cristiana
(Miami: Logoi, Inc., 2002), 315-325. Su contenido es "un
eco del argumento" de Francis A. Schaeffer, "Pollution and the Death
of Man: The Christian View of Ecology," The Complete Works of
Francis A. Schaeffer Vol 5 (Ill: Crossway Books, 1982), 3-76.