¿Qué es la evolución teísta y qué
cree el movimiento del Diseño Inteligente?
Por:
Dr. Donald T. Moore
Aunque hay muchas variantes de la evolución teísta,
en general su postura es que Dios usó los procesos naturales evolutivos para
hacer posible las condiciones necesarias para la vida en el planeta tierra. Todo
el proceso culminó con la aparición de los seres humanos. Los proponentes de
esta postura típicamente sugieren que Dios intervino directamente al comienzo
del proceso, o sea, en el origen del universo, pero después obraba solamente a
través de los procesos naturales para dar origen a la humanidad.[1] Algunos sugieren que posiblemente Dios
intervino en la creación de la primera forma de vida y/o dio a una criatura
viviente -- posiblemente un hominid o primate bípedo -- un alma o espíritu y de
esa manera aseguró la aparición del primer hombre. Muchos teístas interpretan
los primeros capítulos de Génesis en forma figurativa, arquitípica o
mitológica. Ya que esta postura insiste en que la creación de los seres humanos
tenía que ser por un mecanismo evolutivo, como si otro proceso no hubiera sido
digno de Dios, ha sido descrita como el enemigo más implacable del Diseño
Inteligente.
Otros
pensadores como Hugh Ross de "Reasons to Believe"[2] rechaza la evolución teísta. Cree, más bien, que
Dios ha intervenido de forma personal repetida y directamente en el proceso de
creación, por ejemplo, los primeros miembros de cada especie. Para él los
primeros capítulos de Génesis reflejan un relato histórico confiable.
Recientemente
un famoso escritor y conferencista inglés, uno de los más famosos ateos del
mundo, Anthony Flew, abandonó el naturalismo,[3] pero todavía no cree en la Biblia como la
revelación especial de Dios o en la resurrección de Jesús, aunque lo ve como
"una figura atractiva con carisma." Tampoco cree en la vida después
de la muerte o la fe cristiana. Aunque afirma que las creencias cristianas no
son irracionales, prefiere basar sus propias creencias en la evidencia que se
puede ver en el mundo. No obstante, cree que la evidencia para el diseño
inteligente es suficiente para persuadirle a creer en la existencia de un
Creador parecido a los deistas[4] que creían en un creador original que después de
la formación del universo se alejó y dejó de intervenir en el mundo. ¿Qué hizo a este ateo de casi toda una
vida y de renombre cambiar su postura? El explica que fue su determinación en
toda la vida de seguir la evidencia dondequiera que le llevaba junto con los
argumentos convincentes recientes a favor de un Diseñador Inteligente. Flew
admite que dos cosas pesaron mucho en su ser interior para no abrazar la fe
cristiana. Primero, fue su profunda convicción en contra de lo sobrenatural
debido en parte a su creencia en las leyes científicas que rigen la naturaleza
del universo. Otro factor fue su rechazo de la idea odiosa de que un Dios
amoroso pudiera enviar a sus criaturas a las llamas eternas del infierno. De
otro lado, Flew no puede concebir que un creador pudiera seguir interesándose
en sus criaturas. Aunque está impresionado por la persona de Jesús, no acepta
la enseñanza bíblica de que Dios se encarnó en él.[5]
Para
él la evidencia empírica señala a un Creador con gran inteligencia y poder y
los argumentos más impresionantes por la existencia de Dios son los apoyados
por los hallazgos recientes científicos, incluyendo el nuevo conocimiento de la
complejidad de las células y los códigos genéticos. Dijo que "los
hallazgos de más de cincuenta años de investigación de ADN han provisto
materiales para un nuevo y poderoso argumento" por un diseñador.[6] Afirmó que estos hechos "muestran que
una inteligencia debe haber sido involucrado para poder juntar los elementos
extraordinariamente diversos" en la formación de ADN. Añadió que "a
mi juicio la gran complejidad alcanzada al final se parece la obra de una
inteligencia." Aunque cree hoy en un Ser poderoso e inteligente que hizo
el mundo y dio origen a la vida, esa misma Inteligencia abandonó la creación a
su propio azar.
Los
que argumentan a favor del Diseño Inteligente no usan la Biblia
en la presentación de sus argumentos, sino destacan cómo la evolución al azar
falla en explicar ciertas realidades y demuestran cómo una explicación más
probable el diseño por una Inteligencia. Así que analizan los datos
científicos, observables y empíricos. No obstante, lógicamente si existe el
diseño, tiene que haber un Ser inteligente, un Creador.
A
pesar de estas evidencias, el naturalismo secular, la filosofía del
establecimiento de la comunidad científica y educativa, sigue insistiendo en
sus dogmas[7] de que todo es el resultado de una evolución sin
dirección que evoluciona al azar, aunque los guardianes de la ortodoxia secular
admiten que las células, los órganos y nuestros cuerpos "operan como sistemas
complejos e interconectados que dan la apariencia de ser diseñado," pero
las apariencias engañan. Del lado contrario, los que sostienen el Diseño
Inteligente han respondido con el ejemplo que compara las esculturas de los
rostros de los presidentes estadounidenses Washington, Jefferson, Roosevelt y
Lincoln en Mount Rushmore con los sistemas irreduciblemente complejas de las
células y los órganos del cuerpo humano. Señalan que dar crédito por estas
complejidades a las fuerzas del azar y al cambio gradual es parecido a atribuir
esos rostros a la erosión del viento y la lluvia más bien que a un escultor
inteligente. ¿Podríamos creer que lo que se nos informa acerca del escultor
Gutzon Borglum es sólo un mito? No, es obvio que los rostros fueron diseñados con
un propósito. De la misma manera es obvio que la propia vida fue diseñada y
formada a propósito también.
Cabe
señalar en conclusión que algunas escrituras apoyan la idea de que ciertas
cosas en la naturaleza pueden ser conocidas solamente por el estudio del mundo
a nuestro alrededor.[8] Pero aun más allá del libro de la
naturaleza, el libro sagrado de la Biblia nos informa que todas las cosas
fueron creados por Jesús, a través de él y para El (Jn 1:3; Col 1:16; Heb 1:;2)
y que el reconocimiento de que ese mismo Jesús crucificado, pero resucitado
puede llevarnos a la vida eterna con Dios. Así que podemos comenzar a vivir hoy
una vida abundante con propósito en paz y seguridad (Jn 10:10).
[1]Ver "Creación y/o evolución: soluciones cristianas, trasfondo filosófico
y problemas serios," Las doctrinas sanas y las sectas malsanas
(DSySM), II:153-163 y la nota 2.
[3]Evidentemente Flew no es el primer académico inglés a abandonar el
naturalismo. Aunque normalmente se piensa que Charles Darwin (1809-1882)
rechazó su fe cristiana como resultado en parte de sus investigaciones en su
viaje a América del Sur y que permaneció alejado de esa fe hasta su muerte. No
obstante, después hizo un segundo viaje a Tierra del Fuego y descubrió que
misioneros cristianos habían convertido a los nativos a Cristo. Se quedó
atónito del cambio radical en sus vidas, encontrándolos "humanos
civilizados y perfectamente aceptables." Tan impresionado fue de la obra
misionera que otra vez cambió sus ideas acerca del cristianismo. De allí en
adelante durante el resto de su vida apoyaba económicamente la agencia que
había enviado esos misioneros. (Winnie Dudley White, "Darwin had change of heart--
again," The Baylor Line (Spring, 1998), 6.