TU FUTURO ¿ESCRITO EN LAS ESTRELLAS?

Por: Dr. Donald T. Moore

 

 

            Hoy como en otras épocas hay una fascinación por el futuro desconocido y lo misterioso. Esto se manifiesta en parte por el auge de la astrología. El interés por los horóscopos ha crecido en todo el mundo entero desde la Segunda Guerra Mundial. En Puerto Rico surgió su principal proponente de la astrología en la década de los 1970 y con la invasión de Kuwait en 1990 y la guerra contra Irak en el Golfo Pérsico y cobraron importancia las profecías de Nostradamus.

 

La astrología y las estrellas

            Se puede definir la astrología como una ciencia esotérica que estudia las influencias ejercidas por los cuerpos celestes sobre el ser humano y la Tierra. Se cree que un adecuado conocimiento permite al astrólogo pronosticar las características de la personalidad, el destino de los individuos y otros acontecimientos. La palabra astrología es una compuesta de astro y logos, que literalmente quiere decir, la palabra, el mensaje o el estudio de las estrellas. Ese significado literal no es acertado, puesto que los astrólogos se preocupan más por la influencia de la luna y los planetas y sus movimientos que por las estrellas, pues el sol es la estrella de más interés para ellos. Además antes del siglo XX no incluían los planetas todavía no descubiertos de Urano, Neptuno y Plutón.

 

            Se distingue la astronomía hoy de la astrología en que la primera es una ciencia que trata de describir las leyes de los movimientos y la naturaleza de los cuerpos celestes mientras que la segunda toma datos que provee la astronomía y trata de determinar su influencia sobre el ser humano y la vida individual y en sociedad.

 

            Se cree que la astrología remonta a Babilonia mucho antes de Cristo donde la casta sacerdotal y los magos mantenían la creencia de que los seres divinos tenían su residencia en las constelaciones zodiacales y los planetas y que a base de la observación cuidadosa de sus movimientos y fluctuaciones se podría pronosticar sucesos humanos. Probablemente se desarrolló más usando la geometría griega. Claudio Tolomeo del Siglo II d.C. dio forma al sistema con el libro Tetrabiblos. Se creía que la tierra era el centro del universo y que los planetas daban la vuelta alrededor de la tierra, la cual no se movía y además estaba plano. No fue hasta los tiempos de Copérnico en el Siglo XVI d.C. que se determinó heliocéntrico nuestro sistema solar.

 

            Esotéricamente la astrología considera los planetas y estrellas como vehículos de seres espirituales que dan vida a un inmenso sistema cósmico y que mediante sus vibraciones afectan a nuestro planeta y a los seres humanos. La idea básica de astrología es que estos cuerpos celestes tienen unas influencias a veces determinantes y en otras cuasideterminantes en la vida humana, ya que sus posiciones en el momento y el lugar del nacimiento esencialmente determinan el carácter, la personalidad y el destino final de uno. Además las posiciones en el momento de la decisión también influyen positiva o negativamente. Los cuerpos celestes positivos son el sol, la luna, Júpiter y Venus y los de influencia negativa son Saturno y Marte mientras que la influencia de Mercurio es ambigua.         

            Se le ha denominado este campo de estudio también como la ciencia de la horoscopía, ya que se puede emplear un horóscopo (Griego: hora-mirador) para conjeturar los sucesos. Un horóscopo personal muestra los detalles del destino personal, mientras que es muy general lo que se publica en los periódicos todos los días. Se afirma que este es mucho menos confiable.

 

            Debido a que las constelaciones principales de las estrellas que se encuentran a lo largo de una franja en el firmamento se parecían animales, se les dio nombres correspondientes. Se llamó la franja zodíaco (Griego: el círculo de animales). El año astrológico comienza el 21 de marzo con el signo de Aries (el carnero), seguido por Tauro (el toro), Géminis (los gemelos), Cáncer (el cangrejo), Leo (el león), Virgo (la virgen), Libra (la balanza), Escorpión (el escorpión y el águila), Sagitario (el arquero), Capricornio (la cabra), Acuario (el aguador) y Piscis (los peces).

 

            Se puede visualizar el zodíaco y las casas de la siguiente manera. Se coloca una cinta alrededor de una pelota y se divide una de las mitades en 12 secciones iguales con la tierra en el centro de la pelota. Esto representa la franja zodiacal. Solamente esa parte del cielo le interesa a la astrología. Cada sección del zodíaco se llama casa, debido a la creencia de que se trataba de la habitación del dios del planeta que ocupaba esa sección del cielo. Para los astrólogos cada casa determina diferentes aspectos de la vida terrestre, tales como la personalidad, la salud, las posesiones, la seguridad, el dinero, las comunicaciones, la creatividad, la paternidad y el trabajo. El ascendente en el mapa natal es cualquier planeta que esté en la primera casa y en virtud de sus posición se le atribuye una influencia fuerte sobre la personalidad y comportamiento de uno. Igualmente el planeta que se encuentra a 8 grados del ascendente, tiene una influencia predominante al determinar la psicología de la persona. Además a veces se les asigna a lo signos como regentes de diferentes partes del cuerpo.

 

            Se practican dos tipos de astrología: (1) la que aconseja a uno en su conducta y psicología que es la que practica Walter Mercado y (2) la predicción de los eventos futuros en las vidas de los políticos, los famosos y los eventos sobresalientes de los pueblos.

 

            Evaluación:  En sentido positivo, aciertan casi 50% del tiempo y es además cierto que la luna afecta las mareas y la agricultura. También algunos psicólogos creen que la luna influye los ciclos de los estados anímicos del ser humano. Todavía se estudian las manchas solares y otros fenómenos astronómicos en cuanto a los efectos físicos y psicológicos sobre la gente.

 

            No obstante, existen fuertes argumentos negativos empíricos. Ningún estudio empírico científico apoya la influencia de los planetas sobre la personalidad humana, su carácter y su destino final. ¿Qué es la diferencia en la metodología del laboratorio y de la astrología? La objetividad, y los múltiples estudios controlados han demostrado que la astrología no es válida. La parte científica la aporta la astronomía y no la astrología. Además, recientemente 186 científicos distinguidos firmaron y promulgaron la siguiente declaración: "El momento ha llegado para retar directa y enérgicamente los reclamos pretenciosos de los charlatanes de la astrología. Es sencillamente un error imaginar que las fuerzas ejercidas por las estrellas y los planetas en el momento de nacimiento pueden en alguna manera forjar nuestro futuro". Cabe señalar que también la astrología está fundamentada sobre la cosmología Tolomea que es demostrativamente falsa. La tierra no es el centro ni del universo ni de nuestro sistema solar y la tierra no es plana.

             

            Además la astrología pasa por alto los principios de la heredad y sus influencias sobre nosotros mientras que se preocupa por grandes planetas lejos de la tierra sin tomar en cuenta esa distancia. Es decir, se exageran las influencias de los planetas asumiendo que las influencias demostrables de la luna aplican igualmente a los planetas -- sin la debida prueba. No han desarrollado instrumentos apropiados para medir sus efectos -- sencillamente lo suponen. Así que suponen sin prueba lo que pretenden comprobar. Pero no basta señalar las influencias de la luna que está cerca de la tierra y concluir por analogía que lo mismo atañe a los planetas. Según las leyes físicas, la distancia entre dos masas acorta las influencias rápidamente como por ejemplo se puede demostrar con un imán y su atracción para un clavito cerca y uno lejos. Además es una cosa los efectos físicos y las vibraciones otra. No es posible comparar las influencias espirituales y psíquicas que son influencias muy diferentes. Es más sabio tomar en cuenta factores genéticos y del medio ambiente.

 

             El zodíaco, las bases por la creencia en la astrología, es una franja puramente ficticia, ya que en realidad no existe nada en el cielo que corresponde de verdad a sus categorías. Asimismo actúa como si no existieran las constelaciones afuera de la franja zodíaco. ¿Por qué ellas no ejercen influencia mientras las otras sí?

 

            Además, ¿qué podemos decir acerca de los gemelos que sufren destinos diferentes?

            ¿Qué explicación se puede dar para tragedias en masa causadas por los huracanes y terremotos, cuando sufren decenas de seres humanos de todos los signos? ¿Y qué de los accidentes de los aviones, de las guerras y del desastre nuclear de Chernoble en Rusia?

 

            ¿Cómo se puede hacer el mapa natal de los infantes que nacen abordo de los jets? Además una gran pocentaje de sus predicciones no consiste en nada más que buenos consejos que se autocumplimenta mientras que otras son vagas y generales, aplicables casi por igual a personas de diferentes signos.

 

            Si hay tanta evidencia empírica y científica en su contra, ¿por qué millones de personas tienen fe en ella? Un estudio lo atribuye al efecto Barnum que se refiere a la tendencia de seres humanos a aceptar declaraciones vagas, ambiguas y generales como descripciones de sus propias personalidades. Los argumentos científicos en su contra no parecen convencer a los creyentes en astrología. ¿Por qué? Parece que la astrología surte efecto cuando el astrólogo es un observador hábil de la naturaleza humana. Con frecuencia le dice al cliente lo que éste quiere escuchar y lo positivo que le hará feliz. El uso de términos y descripciones y otros adornos ayudan a convencerle, pues le da consuelo para creer mientras busca un futuro lleno de esperanza. De esa manera la astrología llena su necesidad de sentir que el cosmos se preocupa de verdad por él. Como resultado sus experiencias personales contradicen la evidencia estadística en contra y prefiere creer en esa experiencia. Entonces, el problema esencial es contrarrestar las creencias emocionales con argumentos y experiencias espirituales tanto como racionales e empíricas.

 

            Se han encontrado estos argumentos científicos útiles. (1) Hoy el ser humano puede navegar un nave espacial de un lado a otro del sistema solar con sorprendente precisión. Si es que existen energías desconocidas, no cambiaron el rumbo de Voyager, aun después de un viaje de 12 años y más de 4 mil millones de millas ¿verdad? Entonces, ¿cómo pueden esas mismas energías afectarte a tí y a mí? (2) La astrología reclama que la esencia de su autodenominada ciencia se relaciona con las influencias planetarias. Entonces, ¿por qué los mismos astrólogos fallaron en predecir la tercera parte de los planetas de nuestro sistema solar? Los astrónomos del Siglo XX fueron los descubridores de Urano, Neptuno y Plutón. Eso fue un descuido muy serio de los astrólogos. (3) ¿Por qué basar los horóscopos en el momento del alumbramiento en vez de la concepción? ¿Cómo afecta a la astrología el hecho de en los E.U. la tercera parte de todos los nacimientos son inducidos o se efectúan por cesárea? ¿Dónde está la influencia de los planetas en eso?

 

            Existen algunos argumentos bíblicos negativos. En el Antiguo Testamento a veces se asocia la práctica de la astrología con advertencias de su peligro. (1) Posiblemente la torre de Babel (Gén. 11:1-9) fue un observatorio astrológico en Babilonia y los astrólogos y sus cómplices fueron castigados severamente por sus actitudes rebeldes y su altanería. (2) Las reformas religiosas del Rey Josías liquidaron su presencia de Judá como parte de la adoración idólatra (2 Rey. 23:5). (3) En Dt. 4:9 aparecen advertencias en contra de la adoración del sol, la luna y las estrellas.

 

            Otros pasajes señalan su falta de efectividad, impotencia o inferioridad al Dios creador. Los profetas refieren a Dios como el creador, mantenedor y gobernante de los cuerpos celestes (Jer. 31:35; Is. 40:25-26; ver también Job 38:31-33). Se deduce entonces que el pueblo de Dios no debe ni adorar ni temerlos (Jer. 10:2), contrario a lo que hacía el reino del norte[i] que fuera conquistado y desterrado como castigo merecido. Además los astrólogos quienes a base de la división de los cielos en casas, dan consejos y predicen el futuro del pueblo mes por mes son impotentes para salvarlo (Is. 47:13, 15). Asimismo los astrólogos en Daniel (2:27; 4:7; 5:7) eran incapaces de interpretar el sueño del rey (2:1-28). De hecho el profeta anuncia públicamente que únicamente el Dios en el cielo puede revelar los misterios de la vida (2:27-28). Y los hombres más sabios e inteligentes en los tiempos de Daniel eran los que servían al Dios vivo y verdadero -- no los adivinos y los magos (1:20).

 

            También hay referencias en el Nuevo Testamento como la estrella de Belén (Mt. 2:1-10). ¿Se trataba de una conjunción de los 3 planetas[1] de Marte, Júpiter y Saturno, un cometa, un meteoro, una nova o una estrella creada específicamente para esa ocasión[2]? ¿Fueron astrólogos o astrónomos los reyes magos[3]? Debido a que en esa época no se distinguía entre la astronomía y la astrología, es probable que practicaban las dos cosas. No obstante, es muy notable que la estrella sola no les podría llevar hasta el Cristo, sino tenían que complementarla con las profecías bíblicas preguntando al Rey Herodes acerca del lugar exacto de su nacimiento. La estrella sola no era suficiente para guiarles hasta el pesebre de Belén. Si este incidente histórico nos dice algo hoy, es a no poner nuestra fe en la astrología y los astrólogos, porque son inadecuados a llevarnos al Salvador[4]. El salmista dice que aun la naturaleza señala hacia su Creador (Sal. 19:1). Pablo coincide en esa función de glorificar a Dios y no como sustituto de El (Ro. 1:25). Y esa estrella lo glorifica señalando al Mesías que nació.

           

            Cabe señalar que en ningún momento la estrella de Belén se trataba de una predicción de algún astrólogo. 

            Evidentemente se trata de un evento milagroso, que Dios proveyó para esa ocasión única del nacimiento del Mesías. ¿Será que Dios optó por comunicar el milagro del Mesías del mundo adaptándose a la forma de pensar de esos gentiles? ¿Una especia de acomodación a los conocimientos que ellos tenían dentro de su cultura? ¿Deseaba usar un medio que les tocaría de corazón y a la vez demostraría que hacían falta las profecías bíblicas para completar sus conocimientos?[5] Después de todo nacía la luz del mundo -- y no exclusivamente la de los judíos.

 

            En el Nuevo Testamento, la astrología del primer siglo formaba parte de lo que la Biblia llama el sistema mundana caído o el cosmos bajo el control de Satanás y los espíritus demoníacos. Los poderes invisibles del mundo y los gobernantes la usaron para engañar, controlar y dominar a los seres humanos (Ef. 6:12). Pablo en Colosenses advierte en contra de la decepción que proviene de la esclavitud a los "principios elementales" o los poderes que dominan este mundo (2:8). Los que no se atreven a firmar documentos o a salir de sus casas sin consultar su horóscopo demuestran ser esclavos de esas influencias. Pero el cristiano fue libertado de estos poderes dominantes del mundo que fueron llevados presos en un desfile victorioso cuando Cristo los venció con su muerte (2:15, 20).

 

            Además el apóstol recuerda a los cristianos en Galacia que antes eran esclavos a los espíritus que en realidad no eran dioses (Gál. 4:8). Pero ya que eran cristianos, era incomprensible a que se volvieran a someterse a esos espíritus débiles y pobres, los principios elementales, a los cuales una vez eran esclavos (4:9). Los principios elementales en Gálatas y Colosenses se referían a la adoración astrológica de las estrellas y la devoción de algunos al legalismo judío con su énfasis en las reglas, ritos y ceremonias (4:10). En este sentido la astrología le quita a Dios su soberanía y su adoración atribuyendo a los astros y los planetas un poder mayor y determinante en la vida humana. Le da a los planetas, el sol y la luna -- una parte de la creación de Dios -- esa soberanía. No obstante, el Creador es distinto a su creación, tampoco es una energía entre otras muchas o la totalidad de todas las energías en el universo. Por lo tanto, hemos de dar a Dios lo que es de El y a la creación su merecido lugar. Si se invierte el orden se convierte en una especie de idolatría a las cosas creadas y eso le lleva al hombre por el camino de la perversión moral (Ro. 1:18-32).

 

            La objeción moral y teológica más seria es la tendencia de negar la libertad y la responsabilidad moral del ser humano. De un lado los astrólogos insisten que la astrología no es fatalista, pues alegan creer en el libre albedrío y que el horóscopo sólo provee una especie de consejo para evitar lo que de otra manera sería inevitable, pero del otro lado, su obvia dependencia del mapa natal y la posición de los cuerpos celestes lo contradicen. Sostienen que la posición de los planetas en la hora y el lugar del nacimiento y el planeta ascendente determinan lo que es uno y su destino. Del lado del libre albedrío, insisten en que estén dando consejos para ayudar a evitar el destino; del otro, son determinados por los astros en el momento del nacer. Esta es una contradicción lógica[6]. Si las estrellas y los planetas rigen lo que uno hace y es[7], entonces se no es responsable por sus actos. Ningún ser humano entonces es culpable personalmente por sus pecados; la culpa la tienen los cuerpos celestes. Conforme a esta forma de razonar sería injusto para los padres castigar a sus hijos por la desobediencia y para un sistema legal enjuiciar a los ladrones, los asesinos y los otros criminales. Tampoco el estudiante tendría responsabilidad por sus malas notas, ni debe ser premiado por las buenas. Visto así, la fe en la astrología es una especie de escapismo. Sin embargo, como cristianos, sabemos que Dios nos responsabiliza por nuestros actos y nuestro destino y que a la vez El es quien nos ofrece perdón, nos cuida y vigila como un buen pastor (Jn. 10:1-30). En las manos amorosas está nuestro porvenir para prevenir lo malo y para proveernos la salida cuando la necesitamos (1 Cor. 10:13; compara también Ro. 9-11).

 

            Una forma determinista de usar el mapa natal puede llevar a uno al fatalismo y a una resignación total a las condiciones de la vida. Si todo está determinado, entonces no provee incentivos para tratar de cambiar ni el futuro de uno ni de la sociedad. Además, si se toma con seriedad, se trata de una especie de idolatría, superstición y magia, pero su uso sólo para divertirse, ser sociable o entretenerse, es menos peligroso.

 

            Una de las razones para su influencia hoy se debe al deseo de conocer un futuro imprevisto y con frecuencia precario.

 

¿Qué debemos hacer acerca de la vida y sus incertidumbres? En vez de creer en las especulaciones o adivinaciones mágicas de los magos de las estrellas, confiemos en la persona y el poder del Espíritu Santo como el Guía poderoso y el Consolador de nuestras vidas y en la soberanía amorosa personal del Señor Jesús, el Hijo único, y el amor del Padre celestial. Se comunicó esto como una realidad histórica y objetiva en la vida y la obra de Jesucristo, que se revela en las sagradas escrituras, la palabra profética más firme y segura.

 

            ¿Qué nos indica la popularidad de la astrología acerca del ser humano? Demuestra que muchos tienen una ansiedad o se sienten una necesidad imperiosa de conocer su futuro y que la ciencia y la tecnología no proveen ni respuestas ni símbolos que satisfacen el espíritu humano en su búsqueda para la paz del alma y el significado de la vida. Algunos sugieren que su popularidad se debe precisamente a su irracionalidad y su falta de fundamento científico. El cientismo rígido quita el misterio, la reverencia y el sentido de la trascendencia de nuestras vidas, ya que sabemos más acerca del mundo material que de nosotros mismos. A pesar de que la medicina científica y la tecnología han añadido años a nuestras vidas, no proveen el significado a la vida que ansiamos tener. Además, muchos de los que se sienten solos y sufren un vacío en sus vidas que la religión tradicional no satisface tratan de encontrar en la astrología un cosmos que se preocupa por ellos, pero sólo pueden encontrar ese interés divino y la paz interior verdadera y duradera en una relación personal con Cristo Jesús.

 

Walter y las estrellas

            Se le ha llamado a Walter Mercado el "mejor astrólogo, psíquico y médium de la América Latina". En un 9 de marzo en medio del mar en una travesía en barco "entre España y Puerto Rico" durante la primera parte de la década de los 1930, nació Walter, el segundo de tres hermanos. Sus padres eran José Mercado y Aida Salinas. Nació en el espiritismo, pues su padre era espiritista. Para la edad de 3 o 4 años ya leía cartas. Veía desde pequeño lo que según él eran "seres de luz... de otros mundos" sobrenaturales. Como niño enfermizo obligado a quedarse sentado en una silla sin jugar con otros niños concentraba en su vida interior. Superó la tartamudez, producto de la timidez, y se graduó en Farmacia de la Universidad de Puerto Rico a la vez que estudiaba actuación, canto y ballet.[ii] Además ya había comenzado su afán por la astrología. Durante casi dos décadas subsiguientes se convirtió en un conocido artista puertorriqueño, actor dramático, declamador, productor, director de teatro y luego estudiante de astrología. Por medio de la lectura de las manos consiguió suficiente dinero para la construcción de una capilla, en conformidad a las palabras de Santa Bárbara en un sueño.

 

            Inició su primer programa televisado en agosto 1969 con el nombre "Walter, las estrellas y Ud." Para el siguiente año la astrología le producía más económicamente que su obra artística; también insistía que era solamente "un vehículo, no una divinidad". Durante los primeros 13 años de la transmisión del programa conoció a la gente muy importante del mundo de la mística y del esoterismo. Walter afirma haber pasado 15 años en los rosacruces que considera "una preparación grandiosa" y dice haber recibido los títulos de Doctor en Divinidad, otorgado en España, por la Iglesia Ortodoxa Griega y el título de Obispo Cardenal de la Iglesia Universalista de la Luz Divina de Los Angeles, California y un doctorado en religión, evidentemente en Valencia, España. Recibió en Tibet una Medalla del Dios Ganésha, pues fue iniciado en ese culto de hinduismo, y el título de Primer Astrólogo Cristiano de la Sociedad de Metafísicos y Astrólogos Americanos.

 

            Se le conoce principalmente por su programa El Show de Walter que se ha venido transmitiendo por televisión en Puerto Rico por más de 22 años. Su bendición de "paz y amor" y gesticulación al finalizar los programas se asocia primeramente con la Era de Acuario que según él comenzó el 21 de marzo de 1948. En segundo término se asocia con las enseñanzas y prácticas de Jesús. Además prepara el horóscopo que se publica diariamente en el periódico El Nuevo Día y una revista publicada de una a cuatro veces al año. Se le puede llamar por teléfono según su signo astrológico para escuchar "las palabras sagradas de Walter". También se puede pedir cualquier tipo de consulta, lectura del mapa natal o de las cartas del Tarot por teléfono en Miami, Brooklyn, donde hay un círculo sagrado místico, y San Juan a través de su ayuda secretarial o por medio de una visita a su templo en San Juan. Walter reclama una teleaudiencia no solamente en Puerto Rico y las ciudades grandes de los E. U. sino también en países de América Latina como Panamá y Ecuador.

 

            Walter insiste en que su astrología es científica, prefiriendo a veces denominarla biocosmología, pues recalca que se trata de la "biología del cosmos". Además se conceptúa como ecuménico o universalista, porque cree que "todos los caminos conducen a una sola verdad que es Dios". No obstante, el término más acertado para describirle es ecléctico, pues recoge un poquito de muchos campos esotéricos y religiosos, incluso el hinduismo, el budismo, la numerología, la magia de las religiones animistas, la adivinación por medio de las cartas del Tarot, el espiritismo, la santería, el Cabalismo, el catolicismo y la astrología y los mezcla todos juntos a su manera. Lo puede hacer porque para él el cosmos o la energía cósmica es Dios, el padre celestial, Cristo, Kali, Ganésha, Yemayá o como él dice, no importa el nombre, porque todo se refiere a lo mismo. A la vez que reclama ser ecuménico o universalista, con frecuencia ataca enérgicamente a los cristianos que condenan su astrología, sus enseñanzas y a él. Cabe señalar que sus enseñanzas forman una parte integral de los movimientos de la nueva era[8] de Acuario.

 

            En un tiempo Walter estudiaba bajo el guru hindú Bhagwan Shree Rajneesh[9] de la India, aunque no siempre ha estado dispuesto a admitirlo públicamente. No obstante, el astrólogo puertorriqueño lo considera un gran maestro hindú, tal vez el más grande de esta época, y disemina las enseñanzas esenciales de las religiones orientales y de la nueva era acerca del hombre y Dios. Cree en la reencarnación[10], la ley de karma y el panteísmo y rechaza la Biblia como la regla de fe y orden para hoy. Su rechazo del significado bíblico de Jesucristo se ve en su recomendación del libro, El curso de los milagros, supuestamente dictado por Cristo a Helen Shucman y publicado por la Fundación por la Paz Interior, que enseña que todo ser humano es un Cristo[11].

 

            Para Walter, entonces, todo ser humano es una chispa de Dios que es el Cristo que vive en él. El cuerpo es un templo que Dios le regala por el momento como un vestuario, como un carro o "vehículo que utilizamos en la trayectoria de muchas vidas". Lo auténtico, lo verdadero, lo eterno, lo inmortal, es el espíritu que es "la chispa divina que va a seguir reencarnando, aprendiendo..." Creer que vivimos una sola vida de 30, 40 o 100 años es limitarnos "cuando el ser humano es ilimitado".

 

            Walter normalmente practica un tipo de astrología que entra en el campo de la consejería o la psicología, pero a veces ha hecho vaticinios en la política[12]. Da consejos en cuanto al dinero, el amor, la salud y la armonía en la vida según el signo y la posición de las 12 constelaciones, el sol y los planetas. En este sentido él sirve como una especie de psicólogo de los astros sin una licencia que le autoriza a practicar la profesión de la psicología, aunque reclama tener más estudios que los mismos profesionales. Normalmente no predice acontecimientos históricos específicos en la vida de las naciones y de los famosos como Jean Dixon y otros astrólogos. Más bien ve su responsabilidad como la de un consejero o asesor para proveer luz en el camino de los seres humanos. Según él, esta luz proviene de los planetas que son centros de energía que afectan al hombre en su quehacer diario. Por lo tanto, si uno sigue los consejos, los avisos, las orejitas, y la ayuda de Walter, que él considera fundamentados en el amor, la fraternidad y las verdaderas enseñanzas de Cristo, entonces uno pasará el año mejor. Para él los libros sagrados son letra muerta, y en particular la Biblia es un libro retrógrado, que lleva a los seres humanos hacia atrás en vez de hacia el futuro. Es un libro anticuado, y en especial el Antiguo Testamento[13] lo es más que el Nuevo. Considera que sus propios consejos evitan esas letras muertas y llevan a las personas al amor, la unión y la compresión.

 

            Para él entonces "la astrología es como guerra avisada cuando no muere gente". Es decir, se trata de una luz como las luces delanteras de un carro que previenen un choque aunque uno va en un camino desconocido. Es por lo tanto la astrología "la bombilla prendida o el aviso, ... la ayudita, la manito" que alerta a uno a tener cuidado.

 

            Junto con la astrología Walter introduce la filosofía de la Nueva Era de la reencarnación, la ley de Karma y la deidad de todo ser humano. Además enseña prácticas mágicas con el fin de manipular la energía cósmica. Aunque concentra en la magia blanca en vez de la negra la cual él no condena, no critica y no enjuicia, sigue siendo magia[14]. En realidad convierte el mundo de la astrología y el del diario vivir en un mundo poblado de seres que son energías -- como consecuencia, ha convertido su astrología en una religión con templo, creencias, prácticas y vestimentas religiosas. De esa manera cultiva una aura mística, oculta, mágica y religiosa. De todas maneras, según él, ha desarrollado el Dios y Cristo dentro de sí mismo más que muchos otros.

 

Nostradamus y las estrellas

            Michel de Nostredame (1503-1566), el mayor de cinco hijos de una familia judía que se convirtió al catolicismo y hoy llamado Nostradamus, nació en Saint-Remy de Provenza en Francia. Aunque sus padres se convirtieron al catolicismo cuando tenía nueve años, la cábala (una mística teosofía hebrea de tradición judía cuyas doctrinas se tratan de los Sephiroth) nunca dejó de jugar un papel importante en su vida. Como niño inteligente estudiaba idiomas, la matemática y las ciencias que incluían la astrología que para el siglo XVI era un sinónimo de astronomía. Después de graduarse con un título académico y una licencia para practicar la medicina dedicaba sus esfuerzos a ayudar a combatir una plaga en el sur de Francia. Rehusó usar ciertas técnicas médicas tradicionales e introdujo nuevas. Su propia familia murió de la plaga y se vio bajo sospechas de la Santa Inquisición de la Iglesia Católica.

 

            Según la leyenda, al tener ciertas visiones proféticas, Nostradamus intensificó sus estudios de los libros esotéricos y del ocultismo. Posteriormente se casó de nuevo con una dama pudiente y después de 1550 comenzó a trabajar en sus profecías. Para esto no usó la astrología como un método de adivinación, sino supuestamente un ritual de origen griego. Por las noches a solas en su biblioteca preparaba un trípode de bronce y una copa de agua. Luego después de tocar el trípode con una vara mágica y ungir su túnica con unas cuantas gotas de agua, miraba fijamente en el agua hasta que la misma se veía nublada y en la cual él veía visiones.[iii]

 

            Publicó Las profecías de M. Michel Nostradamus, su primer libro de profecías, en 1555. Estaban escritas en versos sin aparente secuencia, pero que rimaban y combinaban las idiomas del francés, griego, italiano, latín y el dialecto de Provenza. Cuando el libro resultó ser un éxito, Catarina de Médici, la consorte del rey, le invitó a la corte real y después del ascenso de Carlos IX al trono de Francia, lo designó a un puesto de médico. Al morir fue enterrado de pie en una Iglesia Católica.

 

            Durante su vida escribió más de 47,772 versos decasílibas; 965 de los conservados fueron cuartetas (Las Centurias) y 58 sextillas. Entre estas hay cien cuartetas astronómicas.

 

            Sus predicciones son enigmáticos presagios que el intérprete tiene que descifrar. Son vaticinios perpetuos que cubren los años desde 1555 hasta 3797. Tienen un carácter hermético con mensajes ocultos, ya que las predicciones están veladas detrás de una neblina filológica y astrológica. Cualquier intérprete tiene que descodificar o descifrarlas.

 

            Evaluación. Aunque hay gran disparidad en la interpretación de muchos de sus vaticinios, no obstante, existe un acuerdo en que Nostradamus acertó en ciertas profecías. Se le atribuyen muchas predicciones acertadas sobre la historia de Francia, Napoleón, Europa, Hitler y la Segunda Guerra Mundial. Aunque algunos niegan esa posibilidad, es esencial recordar de que Dios es soberano y como tal puede llamar hasta Ciro, el emperador del Imperio Persa, su siervo (Is. 44:28; 45:1). Y si dicho pagano lo fue en aquellos tiempos, tengamos cuidado de no condenar a Nostradamus hoy sin un análisis concienzudo primero. Los criterios en el Antiguo Testamento para un profeta no obligaba al profeta a ser hebreo; de hecho algunos hebreos eran falsos profetas. Además uno de los profetas paganos, Balaam, que predijo verdades acerca de las doce tribus durante su peregrinación (Núm. 22; Jos. 24:9), posiblemente era un mago de Mesopotamia. Se pregunta en el día de hoy, ¿todos los profetas tienen que profesar la fe cristiana? ¿Pueden algunos cristianos, aunque sean conservadores o fundamentalistas en su teología, ser falsos profetas también?[15]

 

            De hecho Nostradamus profesaba la fe Católica y demostraba gran preocupación por ella en sus vaticinios relacionados con la religión. Sin embargo, es muy significativo notar de que a veces sus profecías sugieren una repetición en el futuro de lo que haya ocurrido ya en el pasado o auguran simplemente una continuación de los eventos de su época. Sólo en raras ocasiones especifica nombres de personas en el futuro. Pero no debe sorprender a nadie de que de la enorme cantidad de profecías emitidas con gran ambigüedad, de que algunas veces se acierta. De cientos, aun miles, de vaticinios las probabilidades de acertar algunas veces son excelentes. Aun el novelista francés Jules Verne (1828-1905) en lenguaje claro profetizaba correctamente logros significativos humanos ya hechos realidad en el siglo XX. Predijo viajes debajo del mar, visitas a la luna en cohetes, la exploración de las fronteras del sistema solar y viajes aéreos alrededor de la tierra, aunque otros vaticinios no se han cumplido todavía.

 

            Hemos de reconocer que como soberano Dios puede permitir quienquiera que El desea a vaticinar eventos futuros sin consultar con nosotros o tomar en cuenta nuestros prejuicios, pero a la vez hay que admitir que el mero hecho de haber acertado en el pasado, no garantiza que sus predicciones sobre el porvenir sean verídicas para el futuro. Sus profecías acerca de los "anticristos" sin la correspondiente predicción acerca de la segunda venida de Cristo son ejemplos de esto. Acertar no lo convierte en un mensajero de luz, pues existen mensajeros que pretenden ser luces sin serlo. Jesús advirtió a sus discípulos en el Sermón del Monte que todos los que tienen un don de precognición y hacen milagros no son conocidos de Dios (Mt. 7:21-23).

 

            ¿Por qué sus vaticinios se concentran en las catástrofes, la traición, la muerte, los asesinatos, las plagas, las guerras, la destrucción, las hambres, las batallas, los engaños, el derramamiento de sangre, las intrigas y los desastres naturales? Sus versos demuestran una fascinación con lo macabro, lo tenebroso y lo trágico. Se parecen al periodismo amarillo de El Vocero que grita sangre en rojo todos los días y está obsesionado por todo tipo de escándalo y acto violento. Aunque en raras ocasiones Nostradamus predice una victoria y una paz, sus profecías están sumergidas en lo negativo. Predomina la violencia. Las fuerzas del mal están en la ascendencia. En esto se parece a Jean Dixon con las predicciones acertadas del asesinato de J. F. Kennedy, de la muerte de F. D. Roosevelt, del triunfo del comunismo en la China, de la partición de la India al independizarse de Gran Britaña, del asesinato de Gandhi en 1947 y otras[16]. Otros muchos macabros vaticinios de Jean Dixon nunca se cumplieron[17].   

 

            ¿Existe en el fondo de Nostradamus un pesimismo absoluto en la capacidad del ser humano para crear algo bueno en la tierra? ¿Se trata de una forma de recalcar y avisarnos de la depravación total del hombre? ¿Cómo podría el ser humano que es tan destructivo y malvado ser en realidad divino? ¿Demuestra así Nostradamus que el hombre es incapaz de salvarse a sí mismo y que por eso necesita el único Salvador perfecto sin pecado para poder trascender su finitud humana?

 

            Pero también existe otra alternativa de interpretar este pesimismo absoluto que no sea solamente didáctica. ¿Sugiere el origen de sus profecías? ¿La fascinación o mejor dicho la obsesión por lo macabro sugiere que la inspiración de sus vaticinios tiene un origen en el maligno, en Satanás, no obstante su reclamo a Dios como fuente de inspiración? Tanto Walter como Nostradamus alegan inspiración divina. El don de precognición de Nostradamus, ¿proviene de Dios? ¿Es don del Espíritu Santo? ¿Repite él algunas profecías bíblicas? ¿Completan o cumplimentan las profecías de la Biblia? ¿Cumplió la profecía bíblica de que toda carne profetizaría?

 

            Es muy significativo que, no obstante los muchos símbolos de las profecías de Apocalipsis que horrorizan a muchos lectores, cala en ese libro bíblico un mensaje de esperanza, seguridad y aliento para el cristiano. Aunque existe lo malo, lo fantasmagórico y lo satánico en el mundo, al final las visiones proféticas del apóstol Juan subrayan el triunfo y la victoria de Cristo y su pueblo (Apo. 11:15-18; 15:3-4; 19:6). Por lo tanto, no deja a uno abrumado por el miedo y el terror, sino que le coloca al lector cristiano en un plano expectativo de esperanza, paz, justicia y seguridad para el día de mañana cuando Dios intervendrá en este tenebroso mundo del mal y le llevará finalmente a un paraíso celestial, descrito de un lado como la nueva Jerusalén y de otro como un jardín con una cosecha abundante y perenne (Apo. 21:1 al 22:21).  Esto señala que más allá de la simple predicción y el augurio del futuro, detrás de todo hay una motivación redentora, la cual está ausente de las profecías de otros profetas que únicamente inspiran el horror, el temor y el pesimismo. De modo que surge la pregunta, ¿qué es el propósito o finalidad de estas profecías de Nostradamus? ¿Qué fue lo que le inspiró al poeta profético? ¿Solamente una fascinación y una obsesión por lo macabro? Un mensaje espiritual duradero y positivo está totalmente ausente a pesar de una actitud sectaria católica conjuntamente con un sentir anti-protestante y anti-islámico.

 

            Los conocimientos del intérprete influyen mucho en el momento de descifrar a Nostradamus. De hecho al leer las  interpretaciones de diferentes autores[18] uno se ve obligado a preguntar, ¿cuál es el profeta inspirado? ¿Nostradamus? o ¿el intérprete? o ¿los dos? o ¿ninguno? Uno sospecha que cuando el intérprete contemporánea concluye que los vaticinios de Nostradamus concentran en el siglo XX que es el intérprete que debido a sus experiencias y conocimientos concentrados en la época actual más bien que Nostradamus quien los entendió de esa manera. ¿Quién se equivocó en cuanto a los terremotos en California en 1988? ¿El intérprete o Nostradamus?

 

            ¿Qué sugiere la falta de acuerdo entre los intérpretes? ¿De qué se trata de eisógesis más bien que exégesis? Es decir, en vez de sacar el sentido verdadero del profeta, le atribuyen un significado que conviene al intérprete. Por supuesto, la hermenéutica de los intérpretes tiene mucho que ver con sus interpretaciones. ¿Cuándo deben interpretar alegórica, simbólica o literalmente? ¿Cuándo éste se siente obligado debido a que no encuentra otra interpretación posible? El intérprete debe señalar claramente sus normas de interpretación y sus suposiciones. Es algo típico para los intérpretes pasar por alto ciertas palabras o frases o torcer o reinterpretar ciertos detalles profetizados para llegar a una conclusión predilecta. ¿Fue siempre consecuente tanto el autor como el intérprete en la decodificación del simbolismo dondequiera que apareciera? Por ejemplo, los nombres como Marte, Neptuno y Venus ¿se refieren a los personajes mitológicos o a los planetas y por lo tanto a significados astrológicos? ¿Predice Nostradamus el mismo acontecimiento en más de una cuarteta o sextilla que por lo tanto se complementan aunque no aparecen en la misma Centuria? ¿Dentro de una cuartilla predijo Nostradamus diferentes eventos separados por décadas o generaciones?

 

            En conclusión, cabe señalar que le falta a Nostradamus una visión global, por ser esencialmente una criatura de su época, con actitudes de aquel tiempo y país. Es definitivo que sus vaticinios están centralizados en Europa y en especial en Francia. Su visión profética tiene muy poca cabida para el Japón o para la China y los países del hemisferio occidental, inclusive a los EE.UU. Además son centralizadas en el catolicismo fanático francés de su época que condenó tramposamente a todas las sectas protestantes y al islam. Asimismo manifiesta un prejuicio a favor del sistema de gobierno monárquico y mira con desprecio a los gobiernos democráticos o a las repúblicas.

 



     [1]Kepler calculó esto. No obstante, Walter suele citarle mal diciendo que la conjunción se trataba de Venus y Saturno para sugerir que Jesús era sólo el "Maestro del Amor"!

     [2]El Antiguo Testamento narra 2 milagros astronómicos: el sol se detuvo (Jos. 12:14) y la sombra retrocedió diez gradas en el reloj de Acaz (2 Rey. 20:11). ¿Por qué no otro milagro astronómico para anunciar el nacimiento del Mesías? Después de todo, nuestro sol, la estrella más cerca de la tierra, se oscureció cuando Jesús murió en la cruz (Lu. 23:24). Y ¿qué de las futuras manifestaciones en el cielo en la segunda venida de Cristo (Lu. 21:25; Mt. 24:29-30; Mr. 13:24)?

     [3]Eran sacerdotes estudiosos de la filosofía, la medicina y las ciencias naturales, especialmente la astrología. De la raza de los medos, en un tiempo estaban aliados con los persos en el área de Mesopotamia.

     [4]De igual manera en los tiempos de Daniel los astrólogos eran incapaces de revelar e interpretar el sueño del rey (Dan. 2:27-28).

  [5]La selección de 12 apóstoles de Jesús no tiene nada que ver con los 12 signos zodiacales, sino simboliza el nuevo Israel (el pueblo cristiano), pues existían 12 tribus de Israel conforme al número de herederos de Jacob.

     [6]Este tipo de contradicción puede interpretarse como una paradoja únicamente cuando el Soberano es personal y que desea que ambas sean ciertas a la vez, pero cuando el soberano es el cosmos o la energía impersonal cósmica y uno está regido por leyes inmutables, entonces se tiene que aceptar como contradicción, y eso es fatal para su pensamiento.

     [7]En el fondo no modifica este determinismo diciendo, "Como en el macrocosmos, igual en el microcosmos" o que lo humano es sólo un reflejo del macrocosmos. Como quiera el original, en este caso el macrocosmos, determina lo que es y hace el reflejo (el ser humano).

     [8]Ver "Dios, su creación y la nueva era," La Sana Doctrina IV:3 (Mayo-junio 1989).

     [9]Su nombre de nacimiento fue Rajneesh Chandra Mohan (1931-1990) y se le conocía también como Acharya Rajneesh. Su título Bhagwan Shree quería decir "El bendito que ha reconocido a sí mismo como Dios". Aunque reclamaba ser un "dios que vive más allá del tiempo en un estado de felicidad contínua", sufría de diabetes y era muy asmático. Su mensaje no imponía restricciones a la conducta, pues predicaba relaciones sexuales premaritales promiscuas, matrimonio abierto y la abolición de la familia. Prometía una felicidad instantánea y libertad de todo. Según él, por medio de la meditación se llega a un estado de conciencia más elevada. Tenía una Maestría universitaria en Filosofía y era profesor por un tiempo. En 1966 quería cumplir con el plan de Dios en su vida que era transformar espiritualmente a la humanidad. Obligado a irse de la India, pagó con efectivo $1.5 millones por una finca de más de 100 cuerdas cerca de Antelope, Oregon. Posteriormente a ser obligado a abandonar a Oregon y a los E. U. regresó a la India, su patria natal, donde murió.

     [10]Ver "La reencarnación y sus evidencias", V:1 (Enero-feb. 1990) en La Sana Doctrina.

     [11]Según ese libro, Jesús en su esencia no era diferente a los demás seres humanos. Lo único singular acerca de él fue que era el primero en recordar su identidad, es decir, recordó que era Cristo. Como hijo de Dios fue su creación en un estado de conciencia. Más tarde el hijo durmió y soñó ser separado de Dios, negando así que fuera una creación de El, pues él creó a sí mismo. Esta usurpación del rol de Dios como Creador marcó el comienzo del ego y condujo al hijo a conceptuarse equivocadamente como un ser aparte y distinto de Dios. Luego, según el libro, Dios creó al Espíritu Santo y lo mandó a despertar al hijo, pero por equivocación el Hijo interpretó la venida del Espíritu Santo como un agente para juzgarlo, pues el hijo pensó que era culpable de usurpar el rol de Dios como creador (aunque en realidad no era culpable). Entonces se fragmentó el ego del hijo en una infinidad de "egos" con cuerpos físicos los cuales eran seres humanos. Cada cual se creía distinto y separado de los demás y de Dios. Por lo tanto, el problema básico de la humanidad es la creencia de que uno está separado de Dios. Desde luego la solución de este problema es el redescubrimiento del Cristo adentro de uno. Por consiguiente, el propósito de El curso de los milagros es ayudar a los seres humanos a redescubrir a su propia naturaleza divina.

     [12]Fue notable su equivocación acerca de la fecha de la desaparición de Fidel Castro de Cuba y de la reelección de Luis Ferré como gobernador de Puerto Rico en la década de los 1970.

     [13]Para él Jehová era un Dios vengativo, castigador y guerrero y por supuesto objeta a la condenación del Antiguo Testamento de la astrología, pero encuentra los Salmos más amenos.

     [14]Ver "La magia y el cristiano", III:1 (Mayo-junio 1988) de La Sana Doctrina.

     [15]Para determinar si era un profeta falso, no es factible usar el criterio de las profecías que no se cumplen (Dt. 18:21-22) hasta después de la fecha 3797, pues es imposible determinar cuales profecías son incumplidas hasta esa fecha, porque hoy se puede alegar que se cumplirán en el futuro.

     [16]Por ejemplo, el suicidio de Marilyn Monroe, la muerte de John Foster Dulles, el Secretario del Estado de E.U., un choque del avión de Dag Hammarskjold y otro de Senador Edward Kennedy, la muerte de Winston Churchill, el asesinato de Robert Kennedy y de Martin Luther King Jr.

     [17]Por ejemplo, la invasión de Irán en 1953 por Rusia y de Palestina en 1957, el comienzo de la tercera

 guerra mundial en 1958 y la muerte de Fidel Castro en 1966.

     [18]Compare por ejemplo las siguientes dos obras: Jean-Charles de Fontbrune, Nostradamus: historiador y profeta. Barcelona: Editorial Barcanova, 1981 y Roberts, Henry C. The Complete Prophecies of Nostradamus. (New Revised Edition) Oyster Bay, N.Y.: Nostradamus Co., 1969. Yo calculo que más del 50% difieren.



[i]....Compara las referencias de Jeremías a la adoración de la Reina del Cielo (7:18; 44:17-19) que era Istar, el planeta Venus, y a la adoración de cuerpos celestes (8:2; 19:13) y la referencia de Amós a Quiún, el dios mesopotámico asociado con el planeta Saturno (5:26).

 [ii]....En febrero de 1951 se le consideraba un "prometedor joven universitario" cuando participó en un programa de Ballet en la UPR.

 [iii]....Jean-Charles de Fontburne también rechaza esta teoría de su método a la luz de la primera cuarteta de la primera Centuria de Nostradamus (págs. 57-58).