ELENA G. DE WHITE Y LOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA
Por: Dr. Donald T.
Moore
La historia de los adventistas del séptimo día[1]
Las
iglesias adventistas son el producto de unos grandes avivamientos durante la
primera mitad del siglo XIX en los E.U, especialmente en Nueva York y Nueva
Inglaterra. La portavoz inicial lo fue Guillermo Miller (1782-1849), un
agricultor que temía a Dios y un veterano de la Guerra de 1812. En sus estudios
privados de la Biblia y su concordancia se convenció que los 2,300 días
proféticos en Daniel 8:14 se referían a 2,300 años los cuales comenzaron en el
año 457 a.C. cuando el decreto del rey Artajerjes permitió la reconstrucción de
la ciudad de Jerusalén. Los mismos terminarían en 1843 o 1844 con la segunda
venida de Cristo. Con la propagación de estas predicciones en el verano de 1844
había 50,000 adventistas confesos según los estimados más conservadores. A
pesar de su predicción del regreso de Cristo en marzo de 1843, Cristo no vino.
Luego Miller aceptó una nueva cronología y fijó el 22 de octubre de 1844 como
la fecha alterna para la venida.
Cuando
Cristo tampoco regresó en octubre, ocurrió el Gran Chasco entre los
adventistas, una dilución tan grande que trajo como secuela una división del
movimiento. Un grupo se llamaba los adventistas de la puerta abierta y el otro,
los de la puerta cerrada. La primera facción continuaba profetizando fechas
para el advenimiento de Cristo y predicando su pronto regreso mientras la
segunda enseñaba que en general el tiempo para el arrepentimiento y la
conversión de los inconversos había terminado. Como consecuencia dejaron de
evangelizar a los pecadores. Entre los adventistas de la puerta cerrada fue
Elena Harmon de 17 años, quien tuvo una visión que según ella reveló que el
tiempo de la probación había terminado ese 22 de octubre y que Cristo vendría
en el futuro inmediato. Cuando eso tampoco ocurrió, el líder Hiram Edson
recibió la impresión de que lo que pasó ese día fue un cambio en la misión de
Cristo del Lugar Santo al Lugar Santísimo en el santuario celestial. Con su
nueva misión Jesús comenzaba la "expiación final" para los pecadores.
Estos adventistas aceptaron esta doctrina del santuario celestial y por primera
vez comenzaron a evangelizar activamente.
A
finales de los 1840 y a principios de los 1850 este movimiento adventista
también aceptó la doctrina del sábado, el séptimo día, como santo. José
Bates, un agricultor adventista y capitán de la marina, tuvo contacto con
los bautistas del séptimo día y se convenció de que ese día era todavía
obligatorio para los cristianos.
Elena G. Harmon de White (1827-1915),
ahora la esposa del pastor y periodista Jaime White, tuvo una visión que
confirmó oficialmente la enseñanza del séptimo día. Esta señora, aunque baja de
estatura, era la fuerza más importante dentro del adventismo que lo propulsaría
durante los próximos 65 años. Era una gemela que nació en Gorham, Maine. Tuvo
una vida activa pero normal hasta un día una piedra le dio un golpe duro en la
cabeza. Por poco la mató y evidentemente la dejó con el cerebro seriamente
afectado, pues ya que no podría continuar sus estudios formales, permanecía
inválida en la casa.
En
enero de 1845, 3 meses después del Gran Chasco, ella tuvo su primera visión que
confirmó la enseñanza de la puerta cerrada. Así comenzó su carrera como la
mensajera del Señor. Junto con su esposo pasó su larga vida estableciendo
iglesias adventistas en tres continentes. Tenía visiones frecuentes aunque en
los últimos años éstas cedieron a visitas de ángeles a las 3 de la madrugada;
éstos le decían qué escribir. Normalmente las visiones ocurrían después de
discusiones y servían para confirmar ciertas interpretaciones o posturas.
En
1862 la Iglesia Adventista del Séptimo día se incorporó y se establecieron sus
oficinas centrales en Battle Creek, Michigan. Aunque Jaime, su esposo, murió en
1881, Elena seguía como una líder anciana y consejera hasta su muerte a la edad
de 87 años en 1915. No obstante su larga vida, nunca vio el regreso de Cristo
que hacía tiempo predecía.
Después
de 1900 las oficinas centrales se trasladaron a Washington, D.C. y durante el
siglo XX el adventismo se dedicaba a la predicación de su mensaje por todo el
mundo y a la construcción de escuelas, misiones y obras médicas. Llegó a Puerto
Rico en 1901 y hoy cuenta con iglesias con sus escuelas a lo largo de la isla y
el Hospital Bella Vista y la universidad Antillian College en Mayagüez. En los
E.U. tiene un extenso sistema escolar con dos universidades, una en Loma Linda,
California y la otra Andrews en Michigan. En todo el mundo hay unos 4,000,000
de miembros.
Las
dos décadas entre 1970 y 1990 fueran años de crisis interna para el movimiento
adventista. La primera crisis comenzó cuando el Dr. Desmond Ford, un respetado
erudito adventista australiano, anunció que la doctrina de la entrada de Cristo
en el Lugar Santísimo del santuario celestial el 22 de octubre de 1844 no era bíblica.
Tal afirmación atacaba al mismo corazón del adventismo. Por lo tanto, la
Iglesia lo destituyó aunque eso no acabó con su poderosa influencia dentro del
movimiento.
Una
segunda crisis se debió a los descubrimientos del anciano Walter Rae, un ministro
adventista de Long Beach, California, el cual había sido un fuerte propulsor de
la inspiración divina de las revelaciones de Elena de White. Descubrió que como
parte de sus propias escritas ella había parafraseado enormes cantidades de los
escritos de otros líderes cristianos. Eso significaba que no era una humilde
profetisa casi analfabeta que apuntaba mensajes angelicales, sino que sabía
leer muy bien y que consultaba más de 1,200 libros de su propia biblioteca.
Estos
hallazgos crearon consternación dentro de los círculos de la Asociación General
Adventista. Como consecuencia, un comité especial se reunió en Glendale,
California en 1980 y reconoció su significado. No obstante, pasó casi toda la
sesión buscando cómo revelar estos descubrimientos acerca de la señora de White
para evitar la destrucción de la fe de los feligreses.
Además
Robert Olson y Ron Graybill del departamento de los fideicomisarios del
Patrimonio White admitieron equivocaciones en los escritos y las enseñanzas de
la Señora de White. Informaron públicamente que aun para algunas visiones la
profetisa copiaba de los escritos teológicos de otros eruditos. Nunca antes se
había dado esto a conocer públicamente.
Todo
esto trajo como secuela la modificación de las creencias adventistas acerca de
ella. Ahora negaban su inspiración verbal, pero afirmaban a que Dios la
permitía usar su cultura para mejor comunicar el mensaje divino.
La
tercera crisis dentro del movimiento adventista ocurrió debido al escándalo
sobre los proyectos financieros del Dr. Donald Davenport, que le llevaron a la
bancarrota en 1983. Había pedido prestado dinero de los oficiales de los más
altos niveles de la Asociación General y aunque se les reembolsó los dólares
que les debía, otros adventistas nunca recuperaron su dinero.
Las enseñanzas distintivas de los adventistas
El
día de reposo. Según los adventistas, la
Biblia obliga la observancia del sábado desde el viernes "de puesta del
sol a puesta del sol" del sábado. Durante esas 24 horas no se permite
hacer nada más que lo esencial para vivir, aunque se exceptúan las prácticas
religiosas de esta restricción. No se permite escuchar ni la televisión ni los
programas seculares de la radio; están prohibidos el deporte, los estudios de
la escuela y el trabajo profesional a menos que sea el servicio médico o
eclesiástico.
Las
leyes alimenticias del Antiguo Testamento y el vegetarianismo. Según los adventistas, las leyes alimenticias de
Levítico 11 siguen vigentes hoy. Por lo tanto, se prohíbe comer cerdo,
reptiles, pescado sin escamas, ciertos mariscos, ciertos aves y ciertos
mamíferos. Animan a que los miembros se mantengan un dieta vegetariano, pues
creen que es más aceptable que la carne. Prohiben el alcohol, el tabaco y las
drogas ilegales y desaniman el uso del café y el té.
La
expiación de Cristo y el santuario. Cristo no consumó su
expiación en la cruz, pues es un evento continuo. Por lo tanto, para los
adventistas la palabra expiación incluye el juicio investigador, no sólo
la muerte de Cristo. Este punto de vista les permite a acomodar su doctrina de
la entrada de Cristo al Lugar Santísimo en 1844 para comenzar el juicio
investigador[2].
Suelen enseñar que desde el tiempo de su ascensión al cielo Cristo administraba
únicamente en el Lugar Santo, pero ahora investiga las obras en el Lugar
Santísimo. Pues los pecados perdonados no son borrados sino registrados en los
libros en dicho Lugar celestial, y ahora Cristo está investigando y borrando
los pecados. Eso quiere decir que el Señor está purificando "el santuario
celestial, quitando de los libros del cielo el registro de sus pecados. Esta
obra [de juicio] ... implica separar a sus verdaderos seguidores de los que
simplemente hacen profesión de cristianismo ..." y ha de ser completado
antes de la segunda venida de Cristo a la tierra. La norma del juicio será la
ley de los Diez Mandamientos.
La
redención o salvación. Se
sostienen dos enfoques acerca de la redención y ambos apoyan sus
interpretaciones en los escritos de Elena de White, la cual vacilaba entre la
postura perfeccionista y la justificación por la fe. El ala izquierda sostiene
que la salvación viene únicamente por la aceptación de Cristo, pero que los
frutos del Espíritu incluyen la observancia del sábado, la obediencia a las
leyes alimenticias y otra conducta exigida por los adventistas. El ala
derecha enseña que en el momento de la conversión Dios perdona los pecados
ya cometidos y a la vez provee al pecador una oportunidad de vivir sin pecar.
Por supuesto esta perfección se desarrolla durante un período de tiempo a
través de una relación siempre más allegada a Cristo. Además algunos enseñan
que Cristo nació con la misma tendencia a pecar que todo ser humano, y
de esa manera él nos demuestra que el creyente puede lograr vivir sin pecar.
Cabe
señalar que enseñan también que la salvación es por gracia pero hay que
mantenerla por nuestras obras de las leyes y reglas del movimiento[3].
La
misión divina de Elena de White como la mensajera de Señor. El ala derecha depende más de los escritos de la profetisa que de
la Biblia y los considera igual si no superior a la Biblia. Aunque niegan esto,
en la práctica usan sus escritos más que la Biblia. Se dan tres razones para la
importancia de los mismos: son más contemporáneos que los escritos bíblicos, se
conservan los manuscritos originales, y están más detallados y más fáciles de
leer que los escritos bíblicos.
El
ala izquierda conserva una postura más
ambivalente hacia Elena de White. Pues afirman que no la necesitan, que
reconocen sus equivocaciones y su práctica de copiar de otros escritores, pero
la justifican a ella. Pues lo que hizo no era peor de lo que hicieron los
escritores bíblicos cuando bajo la inspiración divina usaron otras fuentes. No
obstante, a veces dan la impresión de que se sienten vergüenza de ella.
La
declaración de fe aprobada por la Asociación General en Dallas en 1980
publicada bajo el título "Creencias Fundamentales de los Adventistas del
Séptimo Día" incluye la creencia en la inspiración divina de la Mensajera
del Señor[4], aunque
se deja la aplicación en las manos del creyente adventista. Probablemente la
mayoría la aceptan en principio sin dudas. No obstante, selectivamente escogen
de sus escritos. Además, los adventistas tienden a creer en la obediencia de
todos sus dictados como necesarios en el desarrollo y crecimiento espiritual,
es decir en la santificación.
El
sueño del alma. El alma de todo difunto está
inconsciente o muerta hasta la resurrección en la segunda venida de Cristo,
pero eventualmente los malvados serán destruidos para siempre.
La
profecía. Normalmente sus campañas
evangelísticas son seminarios proféticos, que se llevan a cabo en un lugar que
no sea templo adventista, para introducir las otras doctrinas adventistas.
Después de su acostumbrada presentación de los conferenciantes únicamente como
ministros del evangelio, proceden a enseñar una interpretación de la profecía
que surgió el siglo pasado.
En
cuanto a los libros de Daniel y Apocalipsis se enseña que cada "día"
profético equivale a un año. Por lo tanto, la profecía de los 2300 días de
Daniel 8:41 se extendió desde 457 a.C. hasta 1844 d.C. cuando Cristo entró el
Lugar Santísimo del santuario celestial para investigar a los santos y ofrecer
la expiación "final". Creen que solamente los adventistas se componen
la iglesia remanente de Apo. 12:17, pues sólo ellos guardan todos
los Diez Mandamientos y tienen un profeta de los últimos días que es el
"Espíritu de Profecía" (Apo. 19:10). Todas las demás iglesias forman
parte de Babilonia (Apo. 18). En el final de los tiempos el
"protestantismo apóstata" se unirá con el catolicismo y el
espiritismo para gobernar el mundo.
Bajo
el liderato de los EE.UU. esta coalición malvada regirá el mundo. Pasará leyes
exigiendo a todos a guardar el domingo como el día sagrado de reposo, pero en
realidad la observancia del domingo es la marca de la bestia (Apo. 13:16-18).
Debido a esas leyes la iglesia adventista tendrá que esconderse para evitar la
persecución y así culminará el tiempo de la probación para la humanidad, pues
se salvan los que guardan el séptimo día y se pierden los demás. Luego
descienden las últimas siete plagas.
Al
año después del fin de la probación, las fuerzas de maldad arrinconarán al
pequeño remanente. De repente gran oscuridad envolverá la tierra y la voz de
Dios anunciará a sus seguidores el día y la hora del regreso de Cristo.
Entonces el Señor vendrá literalmente en las nubes de gloria. Tanto los muertos
justos como los que crucificaron al Salvador resucitarán. Los ángeles llevarán
a los justos recientemente resucitados y los vivos que nunca murieron por las
nubes mientras que la gloria de Jesús destruirá a los malvados.
Por
siete días los justos viajarán con Jesús en el espacio sobre un mar de vidrio
al cielo, más allá que el "abismo" astral en la correa de Orión, pero
se pararán temporalmente para observar el sábado en algún planeta habitado.
Gobernarán en paz en el cielo por mil años; además examinarán los libros
investigadores hasta satisfacerse acerca de la culpa de los muertos malvados.
Mientras tanto Satanás andará por la tierra desolada, el abismo sin fondo, con
sus ángeles haciendo planes para acabar con la gobernación del Señor.
Al
finalizar el milenio Cristo llevará la Jerusalén celestial a la tierra y
resucitará a los muertos malvados los cuales Satanás reclutará. Luego se
prepararán para atacar a la ciudad santa y avanzan. No obstante, Satanás se ve
obligado a someterse a Jesús, el Rey de reyes, y a reconocerle como el legítimo
hijo de Dios. Luego fuego del cielo consumirá a los malvados y a los ángeles de
Satanás y así serán destruidos para siempre. Después de su destrucción, todo
será recreado y los justos vivirán felices en una paz perfecta y eterna.
El
evangelio. Según los adventistas el
vocablo evangelio se refiere al mensaje completo del sistema doctrinal
adventista. Las reuniones evangelísticas adventistas que se llaman
"seminarios proféticos" incluyen conferencias sobre la ley y el
sábado, el estado de los muertos, el bautismo, la reforma de la salud y
finalmente el futuro esperanzador para quienes observan el mensaje adventista.
Por lo tanto, para ellos el evangelio abarca la justificación y la
santificación, pero principalmente la santificación.
Los
adventistas tienden a recalcar lo que el creyente hace para Dios como gratitud
de manera que uno gana su favor. Debido a las discrepancias en los escritos de
la señora de White, existe un desacuerdo entre los seguidores acerca de la
salvación, pues, de un lado en algunos trozos contradictorios manifestó un
legalismo extremo y, de otro, enseñaba la justificación por la fe solamente.
La autoridad de Elena de White
Universalmente
los adventistas defienden el rol de la señora de White como mensajera del
Señor, pues creen que Dios le otorgó el don de profecía. Varias veces el
adventismo ha señalado oficialmente su dependencia de la Biblia y de la
profetisa de White. La Review and Herald, una revista adventista,
insistió que durante sus 70 años de ministerio público ella era una profetisa
de la iglesia de Cristo de la misma clase de Samuel, Jeremías y Juan el
Bautista. Otra fuente adventista afirma que "Nosotros no creemos que la
calidad o grado de inspiración en los escritos de Elena de White sea diferente
a la de la Escritura". La Adventist Review puntualiza que es
inválido insistir en "la Biblia solamente", pues tal afirmación busca
desacreditar a Elena de White. Además, se tiene que estudiar la Biblia junto
con la historia, la arqueología y los idiomas. También si los estudiosos se
utilizan los escritos de Calvino y Lutero, entonces también hemos de usar los
de Elena de White. Pero cabe señalar que lo que los adventistas reclaman para
ella va mucho más allá de lo que los eruditos protestantes reclaman para los
reformadores del siglo XVI.
Como
consecuencia, los Adventistas del Séptimo Día añaden los escritos de su
profetisa a la Biblia. Aunque técnicamente no forman parte del canon, no
obstante, la describen a ella como la única comentarista infalible de la
Biblia y el último tribunal de apelación entre el pueblo de Dios. Un
presidente anterior de la Asociación General Adventista afirmó que "el
Espíritu de Profecía es el único intérprete infalible de los principios
bíblicos".
En
su historia el adventismo nunca ha tomado una postura contraria a la de
ella. De manera que este movimiento permanece en pie o se cae conforma a su
palabra. Se les dice a los nuevos creyentes que Elena de White está en completa
acorde con la Biblia y luego suplen un número de pruebas bíblicas para
demostrarlo. Después de aceptar esta evidencia, el convertido debe seguir sus
escritos sin cuestionarlos[5].
¿Fue
Elena de White una verdadera profetisa de Dios? Se puede usar tres criterios[6] para
determinar su rol como profetisa. Primero, un verdadero profeta nunca escribe
equivocaciones sustanciales acerca de los hechos. Segundo, un profeta verdadero
nunca se pone en desacuerdo con la Biblia. Tercero, un verdadero profeta
consistentemente mantiene los más altos códigos de ética, especialmente cuando
se trata de los mensajes de Dios[7].
(1)
¿Existen errores sustanciales en las enseñanzas de Elena de White? Sí, por
ejemplo se equivocó en cuanto a las causas que forman los volcanes, predijo en
1856 que algunos vivos verían las últimas siete plagas y presentaba como
realidad la capacidad del hombre y las bestias de producir o generar híbridos.
Enseñaba también que la masturbación causaba cáncer, cabezas deformes, ojos
pequeños, problemas con la espina dorsal y debilitaba los poderes mentales. En
1884 exhortaba a los adventistas a abstenerse del sexo aun dentro del
matrimonio debido a la inminente venida de Cristo[8]. Pero posiblemente
su error más grave fue la promulgación entre 1844 y 1851 de la enseñanza de la
puerta cerrada cuando reclamaba que Dios le había dado una visión informándola
que el tiempo de la probación para los incrédulos terminaba el 22 de octubre de
1844; más tarde se contradijo negando de que fuera una visión.
(2)
¿Contradijo alguna vez la Biblia? Sí, cuando afirmaba que Miguel el arcángel
(Cristo) bajó del cielo para enterrar a Moisés y cuando enseñaba que Miguel era
el Cristo, pues la Biblia enseña que él era uno de los príncipes principales
(Dan. 10:13) y que era un arcángel o un principal príncipe celestial, un ser
creado, inferior a las tres divinas personas. Además Elena de White dijo que el
reino de la gracia fue instituido inmediatamente después de la caída del hombre
mientras Pablo y Pedro señalan que fue antes (2 Ti. 1:9; Tito 1:2, Ef. 1:4; 1
Pe. 1:18-20). También contradijo la Biblia cuando mandó traer una ofrenda por
el pecado, mientras que Heb. 10:12, 10:18 y 1 Pe. 1:18 señalan que Dios no la requiere
hoy.
Enseñaba además que la sangre derramada por
Cristo en el Calvario no borraba todos los pecados, pues habría una expiación
final posterior en el siglo XIX en el santuario celestial. El Nuevo Testamento
señala lo contrario (Ef. 1:7; 1 Jn. 1:9). ¿Fue consumado la expiación de Jesús
en la cruz?[9]
Elena de White insistía que todavía Cristo estaba haciendo una expiación final
por nosotros mientras que el libro de los Hebreos pone en claro que fue
consumada (10:18). Afirma ella que Cristo murió con el fin de dar al hombre una
segunda oportunidad o tiempo adicional de probación para la salvación (compara
Ro. 5:8-11) y no para abolir la ley (compara Ef. 2:15 y 2 Cor. 3:13). Dijo que
en esta vida el hombre podría alcanzar un estilo de vida en el cual dejaba de
pecar o condición de impecabilidad, pues aquellos que por fe en Cristo
obedecían todos los mandamientos de Cristo alcanzaban la misma perfección de la
cual gozaba Adán. Es decir, según la señora de White, Cristo murió para hacer
posible una vida en la cual podríamos dejar de pecar. La profetisa también
enseñó que no todos nuestros pecados fueron expiados en el Calvario, pues eso
se haría durante el tiempo designado antes de la segunda venida.
¿Pueden
los cristianos reclamar ser salvos? La Señora de White dijo que nunca se
debe enseñar a los que aceptan al Salvador a decir o sentir que fueran salvos
-- no obstante su sinceridad. Pero la Biblia afirma que sí los cristianos
podemos tener la seguridad de nuestra salvación[10].
Concluimos, pues, que la profetisa Elena de White contradijo varias doctrinas
bíblicas tanto básicas como no tan fundamentales.
(3)
¿Fue la conducta de Elena de White siempre a la altura ética que se requiere de
alguien que reclama ser una mensajera del Señor? Según las investigaciones de
varios líderes adventistas[11], Elena
de White en conjunto con sus secretarias parafraseó gran segmentos de los
escritos de otros teólogos. La profetisa los usó para sus propios propósitos.
Por ejemplo, más del 50% de su famosa historia de La gran controversia
fue copiada de otros escritores. Copiaba de autores de salud, historia,
doctrina y teología e incluía algunos trozos plagiados entre lo que ella
reclamaba ser visiones de Dios. Aunque se argumenta que en esto ella siguió las
normas y prácticas del siglo XIX, ¿cómo se puede reclamar como revelación
trozos plagiados de los escritos de otros teólogos? Además, muchos segmentos
fueron compilados por las secretarias y otros miembros de su familia.
Cabe
señalar, también, que Elena de White acostumbraba negar que copiaba de otros.
De hecho afirmaba que las ideas no eran de ella sino las que Dios abría a ella
en visiones. Pero a su hijo Willie le dijo en secreto que Dios le había
prometido la sabiduría para escoger de los escritos de otros. La única vez en
forma pública que ella no negaba haber copiado fue en la edición de 1884 de La
Gran Controversia cuando el Dr. John Kellogg insistía a que ella diera una
expresión de crédito en general a otros, pero la profetisa no especificó autor
alguno. Además normalmente los adventistas han encubierto información acerca de
su plagio aunque el Anciano E. H. Foster, el coordinador del Ministerio de
Elena de White en la División del Norte de Europa lo admitió en 1984.
El
mensaje de Jehová por boca del profeta Jeremías dirigió palabras acerca de este
tipo de profeta cuando dijo: "Por eso me declaro contra esos profetas que
se roban unos a otros mis palabras. Yo, el Señor, lo afirmo. Me declaro contra
esos profetas que hacen pasar como mensaje mío cosas que ellos inventan. Me
declaro contra esos profetas que cuentan sueños mentirosos; que con sus
mentiras y habladurías hacen que mi pueblo se extravíe. Yo no los he enviado ni
les he dado orden alguna, así que son incapaces de ayudar al pueblo. Yo, el
Señor, lo afirmo" (Jer. 23:30-32).
Otro
aspecto de su cuestionable proceder fue considerarse superior a las reglas de
salud que ella misma rígidamente aplicaba a sus seguidores. No dejaba de comer ni mantequilla ni huevos
ni de tomar leche a pesar de que lo denunciaba. Asimismo, seguía comiendo
pescado, pollo y carne de res aunque ordenaba a otros a evitarlos. También
buscaba la forma de conseguir ostras aunque tuviera que hacer arreglos
especiales a través de su nuera para conseguir las frescas.
¿Fue
única la señora Elena de White? A veces se
usan las síntomas, inúsitadas de ella durante sus visiones para evidenciar su
rol divino. Estas incluían la aparente falta de respiración, la postración, los
movimientos elegantes y la cara levantada hacia arriba y resplandeciente,
aunque estuviera inconsciente de la presencia de otros cerca de ella.
Para
llegar a una conclusión concienzuda acerca del significado de estas síntomas,
hay que tomar en cuenta tres cosas. Primero, la señora tuvo un daño cerebral
durante la niñez que por poco la mató. Tales daños a veces han causado
fenómenos mentales sorprendentes en las personas. Segundo, hay que recordar su
participación activa en el movimiento de Miller, en el cual se manifestaba gran
fanaticismo, casos de postración y visiones, excitación, gritos, glosolalia,
sanidades, lamentaciones, desmayos y la imposición de manos. Tercero, otros
seres humanos del siglo XIX tuvieron visiones. Cuarto, los médicos han dado
varias explicaciones por dichas síntomas tales como el auto-hipnosis, la
histeria, una enfermedad del cerebro o sistema nervioso y ataques
parciales-complejos. Cabe señalar que en general los adventistas confían demasiado
en las manifestaciones físicas como prueba de la presencia de Dios en ella.
¿Fue
la Señora Elena de White "el Espíritu de profecía" como ella
reclamaba? Después de tomar en
consideración las fuentes humanas de muchos trozos de su obras proféticas, algunos
adventistas hoy han modificado sus loores a ella. No obstante, aun ellos siguen
insistiendo que el don de profecía se manifestó en el ministerio de ella a
pesar de que están renuentes a llamarla el "Espíritu de profecía"
como antes. Tampoco nosotros podemos aceptar ese reclamo, pues la idea de Juan
en Apocalipsis 19:10 es que el testimonio que Jesús dio acerca de Dios -- la
completa revelación divina -- es el mismo espíritu y corazón de todo el mensaje
profético en las Sagradas Escrituras. Es la verdadera preocupación o carga del
Espíritu que inspira la profecía. Además, como inferencia se puede decir que
cualquier testimonio a favor de la persona de Jesús y su obra redentora ha de
tener su fuente en el Espíritu que origina la profecía (compara la traducción
de la Versión Popular y las 7 cartas a las iglesias que son la voz del Espíritu
Santo [Apo. 2:7]).
La Reforma en la salud
Entre
las muchas reglas de la profetisa adventista existe una categoría que tiene que
ver con la reforma en la salud. Se relaciona con tres doctrinas principales.
Primero, para la señora de White las leyes sobre los alimentos del Antiguo
Testamento (Lev. 11) están vigentes para todo ser humano. Hoy se prohibe comer
algunos mariscos, muchos aves y algunos mamíferos. Para apoyar esta creencia
los adventistas suelen citar pasajes tanto del Antiguo como del Nuevo
Testamento. Pues Dios hizo una distinción entre los comestibles y los impuros
cuando permitió siete de los primeros entrar el arca de Noé en vez de solamente
dos. Además Cristo y sus discípulos comían alimentos limpios, como la visión de
Pedro sugiere.
La
segunda doctrina relacionada con la reforma de la salud se nota cuando los
adventistas subrayan una preferencia espiritual para la comida vegetariana. De
hecho la señora de White dijo que los que comían carne no serían trasladados al
cielo.
Tercero,
los adventistas creen que puesto que su cuerpo es el templo de Dios (1 Cor.
3:16-17), están prohibidos el tabaco, el licor y el uso ilegal de las drogas.
Además se debe abstenerse de las bebidas con cafeína como el café y el té.
También, se acostumbran limitar el uso de drogas legales, tratan de disfrutar
del aire puro del campo y el ejercicio con el fin de preparase para los últimos
días en la tierra.
Como
neotestamentarios sabemos que el mensaje de la reforma de salud no es necesario
para la salvación o la santificación. Sabemos también que el sistema ceremonial
del Antiguo Testamento fue preparatorio para la provisión espiritual de Cristo
y que Levítico 11 fue una parte de la ley ceremonial que anticipaba la venida
de Cristo. A pesar de las afirmaciones adventistas, no existe evidencia alguna
en los manuscritos que Marcos 7:18-19 fuera una inserción o interpolación en el
texto. Concluímos, entonces, que Jesús declara todos los alimentos
limpios. Además hay textos adicionales en el Nuevo Testamento que ponen en
claro que las leyes sobre los alimentos del antiguo pacto no fueron
incorporadas en el nuevo pacto[12] (Col
2:16-23, I Tim 4:1-4, 1 Cor 10:25-31, Ro. 14:1-3)[13].
Cabe
señalar también que para ser consistentes en la aplicación de las leyes de
salud los adventistas no podrían enterrar a un cadáver antes de pasar las 24
horas y las parejas tendrían que abstenerse de las relaciones sexuales durante
el período de la menstruación. Además, la misma señora de White no acataba a
sus propias enseñanzas acerca de los alimentos, como ya se ha señalado.
En
cuanto al vegetarianismo y la evidencia bíblica, está claro que Abraham sirvió
carne a los dos ángeles (Gén 18:7-8). Jesús comió carne después de su
resurrección (Lu 24:42-43), la sirvió a sus discípulos (Jn 21:11-15) y a la
multitud de 5,000 hombres. También los judíos comían carne de oveja, cabra,
ciertos aves y carne de res (Lu. 15:27-30). Además la condenación de Pablo en
cuanto a las enseñanzas acerca de los alimentos aplica igualmente a los que
imponen un dieta vegetariana para fines espirituales (1 Ti. 4:2-3).
La reinterpretación del acontecimiento del 22 de
octubre de 1844
Los
fundadores del adventismo transformaron el Gran Chasco en la doctrina del
santuario la cual señala que Cristo al terminar sus actividades en el Lugar
Santo en el templo celestial el día 22 de octubre de 1844 entró en el Lugar
Santísimo a la misma presencia de Dios. Allí Jesús comenzó a
"investigar" a los justos y hace expiación final por los pecados. Se
llama esto el juicio investigador.
Primero,
notemos que esta enseñanza contradice las mismas palabras de Jesús cuando
declara que los que le escuchan y creen en él y su Padre ya han pasado de la
muerte a la vida eterna y no "viene a juicio" para ver si es
condenado (El Nuevo Testamento por Pablo Besson) o no "incurre en
juicio" (Biblia de Jerusalén) o "no es juzgado" (Nuevo
Testamento por Nácar y Colunga). Es cierto, no obstante, que nos
presentaremos ante el tribunal de Cristo para recibir nuestras recompensas como
discípulos fieles (2 Cor. 5:10). Además una investigación para determinar
quiénes se salvan es innecesaria, pues Jesús mismo como el buen pastor dice,
"... conozco mis ovejas" (Jn 10:14) y Pablo afirma que "Conoce
el Señor a los que son suyos" (2 Ti. 2:19).
¿Qué
enseña la Biblia acerca del ministerio de Cristo en el cielo? Cristo comenzó su
ministerio en el Lugar Santísimo cuando ascendió al cielo en el primer siglo
(c. 30 d.C.). Fue consumada toda la expiación en la cruz, pues pagó todo
el precio de rescate cuando derramó su sangre preciosa en la cruz (1 Pe
1:18-19; Heb. 1:3; 9:26-28). Luego, Jesús se sentó en el trono celestial donde
ha estado desde su ascensión (1 Cor 15:25-27; Ef. 1:20-22; Heb. 8:1) que
evidentemente fue cuando, según Pedro, comenzaron los últimos días (Hch
2:16-17). Según Hebreos 9:11-12 y 24-26 Cristo entró en el Lugar Santísimo
cuando ascendió al cielo. A pesar del argumento adventista de que "ta
hagia" (santo) no se refiere al Lugar Santísimo, es la misma palabra que
se usa para referirse al lugar donde entraba el sumo sacerdote con la sangre de
animales (Heb. 9:7). Comprendido así, Hebreos 8-10 establece claramente que
Cristo entró en el Lugar Santísimo cuando ascendió y se sentó en el trono
celestial a la diestra de Dios Padre, pues ya había consumado una vez y para siempre
todo sacrificio expiatorio necesario para nuestros pecados.
Concluimos,
pues, que los setenta años del ministerio de la señora Elena de White con sus
2,000 visiones, sus 80 libros, sus 200 tratados y folletos y sus 4,600
artículos publicados en diversos periódicos fue la mayor influencia en la
creación del Adventismo del Séptimo Día que, según ella, constituye el
verdadero pueblo cristiano, la iglesia remanente de los últimos días.
Lamentablemente, todo estas enseñanzas de una mensajera confusa han dejado al
pueblo adventista confundido acerca del verdadero evangelio de Cristo. Aunque
el adventismo, a lo menos desde 1890, enseña la Trinidad, la suficiencia de la
expiación de Cristo a su manera, no obstante, equivocadamente instruyen a sus
conversos a salir de la confusión de la gran Babilonia mientras que ellos
mismos se encuentran confundidos acerca las enseñanzas verdaderas de la Biblia.
[1]En la preparación de esta Sana Doctrina el libro de Wallace D.
Slattery, Are Seventh-Day Adventists False Prophets: A Former Insider
Speaks Out (New Jersey, Phillipsburg: Presbyterian and Reformed
Publishing Co., 1990) ha sido de gran ayuda.
[2]El
número 23 de sus Creencias Fundamentales dice, "Hay un
santuario en el cielo, el verdadero tabernáculo que el Señor erigió ....En él
Cristo ministra en nuestro favor, para poner a disposición de los creyentes los
beneficios de su sacrificio expiatorio ofrecido ...en la cruz. Llegó a ser
nuestro gran Sumo Sacerdote y comenzó su ministerio intercesor en ocasión de su
ascensión. En 1844, al concluir el período profético de los 2,300 días, entró
en el segundo y último aspecto de su ministerio expiatorio. Esta obra es un
juicio investigador que forma parte de la eliminación definitiva del pecado ....
En el servicio simbólico [del día de la expiación] el [antiguo] santuario
[judío] se purificaba mediante la sangre de los sacrificios de animales, pero
las cosas celestiales se purificaban mediante el perfecto sacrificio de la
sangre de Jesús. El juicio investigador pone de manifiesto frente a las
inteligencias celestiales quiénes de entre los muertos duermen en Cristo y por
lo tanto se los considerará dignos, en El, de participar de la primera
resurrección. También aclara quiénes están morando en Cristo entre los que
viven, guardando los mandamientos de Dios y la fe de Jesús, y por lo tanto
estarán listos en él para ser trasladados a su reino eterno. Este juicio
vindica la justicia de Dios al salvar a los que creen en Jesús. Declara que los
que permanecieron leales a Dios recibirán el reino. La conclusión de este
ministerio de Cristo señalará el fin del tiempo de prueba otorgado a los seres
humanos antes de su segunda venida".
[3]Para una refutación de esta postura consulta "La parte nuestra en
nuestra salvación", III:1 (Mar.-abril, 1988) de La Sana Doctrina.
[4]"Uno de los dones del Espíritu Santo es el de profecía. Este don
es una de las características de la iglesia remanente y se manifestó en el
ministerio de Elena G. de White. Como mensajera del Señor, sus escritos son una
permanente y autorizada fuente de verdad, y proveen consuelo, dirección,
instrucción y corrección a la iglesia. También establecen con claridad que la
Biblia es la norma por la cual deben ser evaluadas todas las enseñanzas y toda
experiencia" (Creencias Fundamentales, Número 17).
[5]Desde el punto de vista de la lógica este argumento se clasifica como
una falacia circular (Petición de Principio). El mismo tipo de razonamiento
falaz se ve cuando se compara las "Creencias Fundamentales" números 1
y 17, el cual señala que los escritos de Elena G. de White "establecen con
claridad que la Biblia es la norma por la cual deben ser evaluadas todas las
enseñanzas y toda experiencia."
[6]El libro Creencias de los Adventistas del Séptimo Día: Una
exposición bíblica de 27 doctrinas fundamentales (Edición Revisada; San Juan, P.R.: Asociación
Publicadora Interamericana, 1988) establece 4 principios para probar el don
profético: (1) El mensaje, ¿está de
acuerdo con la Biblia? (2) ¿Suceden las predicciones? (3) ¿Se reconoce la
encarnación de Cristo? (4) El profeta,
¿lleva "fruto" bueno o malo? (pág. 258-59). Otro adventista coincide
esencialmente con estas cuatro pruebas (White, Arturo L. "E. G. de White:
Inspiración e historia." Suplemento de la Revista Adventista,
enero de 1982.
[7]Eso no quiere decir que los profetas son perfectos, pues se sabe de
los pecados de algunos como David, Moisés y Pedro,
pero ellos se arrepintieron
(compare también 1 Reyes 13:1-26).
[9]Vea "La Muerte de Cristo ¿qué significa para nosotros?"
III:7 (Nov.-dic, 1988) de La Sana Doctrina.
[10]Ver "La vida eterna ¿incierta o segura?", III:3 (Mayo-junio
1988) y "La vida para siempre ¿condicionada?" VI:2 (Mayo-junio 1991)
en La Sana Doctrina.
[12]Esta cuestión sobre los alimentos limpios nos obliga a hacer una
pregunta de gran importancia para la correcta interpretación bíblica, ¿qué
parte del antiguo pacto es vigente hoy? La mejor contestación es la siguiente.
Puesto que somos pueblo de Dios del nuevo pacto o del Nuevo Testamento, sólo
es vigente el nuevo. Pero, ¿qué parte del antiguo se incorpora al nuevo?
Incorpora la parte del antiguo que fue incluida explícitamente en el Nuevo
Testamento por medio de la repetición, y la parte del antiguo que fue cambiada
es vigente tal y como fue modificada. Excluye como obligación de todo
cristiano, por lo tanto, las secciones del antiguo no mencionadas en el nuevo y
cualquier parte ya cumplida, aunque no prohíbe su observación voluntaria.